Desde los orígenes del pensamiento filosófico muchos pensadores se han preguntado si existe una realidad común a todos los seres humanos, la existencia de unas convenciones perceptivas previamente fijadas. Sin embargo, como ya hemos visto, el contenido del mensaje no es lo único que influye a la hora de interpretar un mensaje, depende de las circunstancias de cada individuo, de la sociedad y del código utilizado para descifrar dicho mensaje.
Ahora bien, toda realidad captada por cualquier sistema de grabación y difundida por cualquier medio de comunicación implica una manipulación, es decir, una modificación de la realidad. Así los medios de comunicación se convierten en una forma de control social a través de la presentación de información.
La comunicación se convierte así en una forma de poder y de control.
Por ello, todas las formas de poder han tratado de servirse de la información, de la imagen, del sonido, de la comunicación audiovisual y, actualmente, de las técnicas digitales para acceder al poder o conservarlo.
A lo largos de los años, la comunicación audiovisual ha servido en muchas ocasiones como arma de ideología, de control y de dominio, tanto en estados democráticos como en dictaduras.
Los medios de comunicación ofrecen una serie de mensajes articulados en dos niveles: explícitos y no manifiestos. Por lo que si pretendemos hacer una lectura ideológica del contenido de los medios de comunicación no podemos limitarnos al análisis del contenido explícito, sino que tenemos que tratar de percibir los segundos significados que están presentes en todos ellos de forma sutil, ya que en múltiples ocasiones los medios de comunicación otorgan a categoría de verdad a cualquier información que emitan sin explicar previamente los intereses que se están representando. Es necesaria, por tanto, una capacidad crítica a la hora de percibir este tipos de mensajes.
La ideología es un orden normativo que se manifiesta de manera inconsciente a través de actitudes y comportamiento, ya sea a través de un discurso político o a través de un anuncio publicitario. Constituye un mecanismo de reproducción de la clase dominante y, al no ser manifiesto, encubre el carácter de instrumentos de la dominación social.
Comunicación = instrumento de control de la clase dominante y reproducción de su ideología y valores.
"La potencia ideológica de un producto de los medios radica principalmente en la capacidad que tengan los que lo controlan y lo elaboran, para hacer pasar por real, verdadero, universal y necesario lo que son construcciones inevitablemente selectivas y cargadas de valores, en las que se inscriben intereses particulares, ideologías y modos de entender (discursos)" (Masterman, 1993).
Algunas técnicas de manipulación son:
- Modificación del significado de la palabra.
- Utilización de las "palabras de choque" en una determinada dirección. Son palabras que tienen una fuerza emocional especial para el receptor.
- Utilización de freses hechas.
- Presentación de intermediarios populares.
- Argumentos huecos y exagerados.
- Omisión de hechos.
- Adulación.
- Añadidos degradantes.
- Opiniones diferentes según las circunstancias.
Además de la manipulación de los medios de comunicación, en cuanto a la construcción de la realidad, existe también la manipulación intencionada que distorsiona o cambia la realidad de forma consciente para adaptarla a sus intereses de forma inadvertida a través de su discurso. Según Roig (1996), todo mensaje comunicativo persuasivo tiene una intención deliberada destinada a modificar la conducta o producir algo en el receptor a través del control, la coacción y la presión.
Aparici, R.; García Matilla, A.; Fernández Baena, J. & Osuna Acedo, S. (2006): La imagen. Análisis y representación de la realidad. Barcelona. Editorial Gedisa.
Masterman, L. (1993): La enseñanza de los medios de comunicación. Madrid. Ediciones la Torre.
Roig, M. (1996): Técnicas modernas de persuasión. Madrid. Pirámide.
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