Este es un espacio donde vamos a reflexionar sobre algunos aspectos interesante de la información audiovisual
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sábado, 27 de mayo de 2017
Imagen y control social. Capítulo 9
CAPÍTULO 9: Epítome transgresor sin imágenes: por una guerrilla semiológica.
Hoy, la
hipnosis que generan los media no está asentada en la palabra, sino en la
imagen y ella es, pues, lo más creíble. También para ejercer un efectivo
control social.
La democracia
contemporánea se fundamentan en la «fabricación del consenso» como nos advierte
Noam Chomsky (1994, 1999) y, en gran medida, en el control, y administración de
los mensajes audiovisuales de los media.
Sólo cuando
la política, la religión o la educación se pliegan ante los fines del uso del
poder y del autoritarismo, se establece el irresoluble dilema que divide a los seres
humanos en opresores y oprimidos. Así, la imagen ha suido un elemento clave
para instaurar la «cultura de la normalidad» o la «política general de la
verdad».
Las palabras
han sufrido una erosión semántica porque ya no significan lo que eran sino que
su significado está sujeto a la finalidad para la cual se usa, es decir, tiene
significados diferentes según los contextos en los que se producen.
Los medios se
convierten así en uno de los principales aparatos ideológicos del Estado
y, sobre todo, para convertirse en un eficiente sistema doctrinario en manos
del poder financiero para «convencer» a las masas. La fuerza de la
costumbre hace parecer normal que el arte de la democracia resida en la
habilidad y estrategia de los políticos y gobernantes en la «fabricación del consenso»,
un término eufemísticamente orwelliano que viene a ser lo mismo que «control
del pensamiento».
Así, en los
países democráticos, la «política general de la verdad» a la que se refería
Foucault (1980) posee un control organizado y un monopolio psicológico no coercitivos
y cuyo denominador común podría ser la «pasividad» en una gran mayoría de los
ciudadanos: las llamadas “sociedades disciplinarias” (Bourdieu). Una sociedad
que, además, se han convertido en “sociedades vigiladas”.
Sin embargo,
no debemos olvidar que un mundo gobernado
por los sistemas informáticos es más controlable y más manipulable ya que amplía
el control y la obediencia social. Si el uso intencional de la imagen (los podemos
calificar como persuasión o manipulación) o la administración de los signos en
los medios se ha utilizado para conseguir el control social, de la misma forma,
también se han utilizado para colonizar nuestro tiempo vital y la
estandarización de los estilos de vida.
Estamos informados de todo pero
no nos enteramos de nada.
Se ha producido la auténtica globalización:
la globalización de las mentes con la estandarización de los estilos de vida.
Teniendo en
cuenta todo lo anterior…
¿Los educadores y educadoras sociales y docentes
en general deben ser agentes de reproducción o sujetos de transformación?
Queremos
poner de relieve la necesidad de un saber comprometido y de la producción de
conocimiento socialmente útil a la vez que epistemológicamente relevante. Nunca
deberíamos perder el norte de que nuestros alumnos de hoy serán los educadores que
tendrán la responsabilidad de educar a otros en el futuro.
Será necesaria
una educación liberadora, cuya consecuencia inmediata sea la
construcción de una democracia fundada en un imaginario social autónomo,
crítico y creativo, que permita revertir el actual estado de desigualdad
socioeconómica y de tanta injusticia.
Urge
encontrar la vía del pensamiento reflexivo y crítico, ya que la fuerza
liberadora de la reflexión, como destacaba Morin (1998), es la garantía de asegurar
la capacidad de formular y formularse preguntas desde una pedagogía de la interrogación,
capaz de hacer que las personas aprendan a pensar por sí misma desde una
realidad compleja y dinámica. Atrofiar esa capacidad, o lo que es más grave,
perderla, podría suponer que fuésemos más vulnerables ante los lenguajes
persuasivos de los medios.
Ante este
contexto, tal y como afirman autores como Umberto Eco, es necesario participar
en una guerrilla semiológica implica intentar buscar nuestros propios significados
alternativos en los mensaje de los medios, pasando de la pasividad hipnótica a
un activismo sociocultural comprometido capaz de desvelar las ideologías invisibles
y los discursos autoritarios que forman parte de la cultura de la normalidad.
Eco, en su
ensayo «Hacia la guerra de guerrillas semiótica» (1967) venía a decir que si
existe la posibilidad de proporcionar a la gente herramientas que le ayuden a
ser críticos y críticas con los mensajes que están recibiendo, esos mensajes y
los medios en general pierden su potencial como instrumentos de control social.
Las herramientas a las que se refería Eco no son otras que habilidades basadas
en la reflexión y en la práctica de un pensamiento crítico.
Imagen y control social. Capítulo 8
CAPÍTULO 8: Mecanismos de autodefensa ciudadana
8.1. La doctrina del shock como control
social
La
unificación de las mentes y del pensamiento colectivo ha sido una clave histórica
constante en todos los sistemas políticos. Es lo que denominamos genéricamente
como control social.
¿Qué ocurre
tras la convulsión inicial y la parálisis psicológica después de un ataque
terrorista, una guerra, un tsunami o un colapso del mercado bursátil? Pues que,
generalmente, es más fácil quebrar la voluntad de las sociedades y las mentes
de los ciudadanos y las ciudadanas, que se vuelven más dúctiles, más maleables,
más versátiles, más sumisas y, sobre todo, menos críticas. El miedo y el
desorden son los nuevos catalizadores de un capitalismo del desastre que
practica, y con bastante eficiencia, lo que algunos autores como Naomi Klein denominan la doctrina
del shock.
Otro aspecto
de este fenómeno viene de la mano de las empresas de seguridad, ya que para
ellas, el desastre es un negocio en sí mismo, una oportunidad de hacer dinero
fácil, de acumular riqueza financiera a costa de las desgracias y el
sufrimiento de otros seres humanos.
En este
contexto los ciudadanos nos encontramos en un estado de conciencia pasiva y
dormida ante la hipnosis que generan los media en su conjunto y aferrados a
nuestros estilos de vida consumista. Transitamos nuestra existencia a veces con
llamamientos a la generosidad y a la solidaridad para que nos hagamos socios de
alguna ONG, apadrinemos alguna criatura o hagamos un donativo para una causa
justa. Eso limpia nuestras conciencias. Pero mientras eso sucede, los
verdaderos amos del mundo manejan a su antojo los hilos invisibles del
presente.
8.2. La respuesta ciudadana: entre la disidencia y
la indefensión.
Ante esta
doctrina del shock tenemos dos opciones: o bien nos quedamos en el rinconcito
que la sociedad nos tiene asignado y hacemos claudicar nuestra conciencia
crítica ante la excelencias de las regalías neoliberales, recibiendo así todas las
descargas que la doctrina del shock haya previsto y colaboremos con el
Orden establecido (y sobre todo, con los intereses de los que establecieron ese
Orden). O bien, nos convertimos en algo así lo más parecido a una gente
peligrosa, es decir, gente que se cuestione y se haga preguntas sobre la oficialidad
de la información poniendo en cuarentena la política general de la verdad y
posicionándose en una militancia disidente activa.
La segunda
opción implica también aprender a realizar otras miradas sobre la realidad. La
mirada nunca ha sido bien recibida por el poder ni por las clases que ostentan
ese poder. La mirada supone reflexión crítica sobre lo que se ve.
La Culture
Jamming:
Es un
movimiento de resistencia a la hegemonía cultural y a la sociedad de consumo a
través de técnicas de guerrillas de comunicación que alteran, a veces de forma
satírica o irónica, los mensajes de los media.
Técnica del spoofing: crítica de los mensajes publicitarios. Consiste en aprovechar la publicidad
central de las marcas y manipularlas hasta conseguir un contra-anuncio.
La técnica
del spoofing, también han sido utilizadas desde la publicidad
convencional. Por ejemplo, un anuncio de Benetton nos provoca un «escándalo
visual» de cierta consideración por su originalidad y su atrevimiento a tocar
temas y sensibilidades que son objeto de polémicas sociales. Benetton ha recurrido
a desmontar sistemáticamente muchos estereotipos o a buscar imágenes que en la
creatividad publicitaria tradicional nunca habría pasado por el filtro de la
lógica.
El Proyecto Censurado:
Desde
gobernantes griegos a emperadores romanos, pasando por el imperio ideológico de
la Iglesia, la comunicación social siempre ha sido impuesta desde un modelo
vertical, el mismo modelo autoritario que aún subsiste, impregnado de una
matriz mercantil desde la eclosión de los grandes medios de información de
masas (la información es una mercancía más). Sólo la eclosión de Internet pudo
y puede suponer desde la última década del siglo XX un modelo alternativo.
Los medios cuentan
con la ayuda de unos «guardianes de la puerta» (gatekeepers): aquellos
mecanismos censores que actúan de forma visible e invisible en los medios,
filtran aquella información que es considerada «políticamente correcta» y en
función de la «política general de la verdad» que cada sociedad, Estado o Gobierno
tiene establecida. Igualmente, estos filtros gestan, como apuntaba Marcuse
(1999), la formación del «pensamiento unidimensional»: el discurso autoritario
de los medios está plagado de hipótesis que se autovalidan y se repiten
incesantemente de forma monopolística y la ciudadanía acaba aceptándolas de
forma hipnótica como dictados de la realidad.
Las agencias
de noticias y las líneas editoriales de los medios ligan sus objetivos a
intereses comerciales y a los intereses del poder establecido. Se convierten,
como afirmaba Len Masterman (1993), en «grandes empresas de concienciación» que
generan todo un sistema doctrinario que no sólo despliegan las tres funciones
básicas que tradicionalmente se les ha asignado (formar, informar y
entretener), sino que proporcionan una forma, adjetivada de antemano, de entender
el mundo y comprenderlo.
En este
sentido, la contrainformación no sólo es necesaria, sino también
urgente. Entre otras razones porque podemos llegar a pensar que sólo existe una
realidad y que, además, es intocable.
sábado, 13 de mayo de 2017
Imagen y control social. Capítulo 6.
CAPÍTULO 6: De todos los burkas visibles e invisibles
6.1.
Mujer, ¿la sal de la Tierra, la luz del Mundo?
6.1.1. La
Tercera Mujer.
Nuestra civilización
no es sino reflejo de los sedimentos antropológicos y religiosos que hacen
referencia a la naturaleza negativa de la mujer. Sin embargo, a partir del
siglo XII esta imagen cambia, a partir de entonces se ve a la mujer como espejo
de la perfección moral y espiritual. Y a partir del siglo XV, los desnudos
femeninos, reminiscencias de la Venus griega, se multiplican: la mujer es, ante
todo, alguien que admira su cuerpo.
Se identifica
el espejo como instrumento de hermosura, el espejo siempre ha acompañado al arreglo
de Venus. Pero para la Iglesia, era motivo de advertencia para recordar los
peligros del pecado de la vanidad. Entonces, el espejo ya no reflejaba la
belleza sino lo más opuesto a la belleza que había creado Dios. La pornografía
de la época. John Berger nos dice que el análisis de la historia de la pintura
se centra en el desnudo femenino como «objeto» para ser mirado por los ojos
masculinos.
Androcentrismo histórico
+
Explotación social de la mujer en la
estructura familiar: «ley natural»
=
Se ha definido una sutil «política de
sexos»
Aún hoy en
día, aún cuando el feminismo ha alcanzado grandes cotas en cuanto a sus logros
y pretensiones sociales, le queda un largo camino por recorrer aún en los
contextos donde más se ha movido y todo el camino por recorrer en otros
contextos del planeta donde la opresión hacia la mujer es una más de la larga
lista de intolerancias que exhibimos los que nos autodenominamos humanos.
6.1.2. La
dominación masculina.
El orden
social funciona como una enorme maquinaria simbólica que tiende a ratificar la
ancestral dominación masculina. El orden natural de las cosas se nos presenta como
una realidad intangible donde la visión androcéntrica del mundo no necesita de ampulosos
discursos que apoyen su legitimación. El androcentrismo, identificado como el orden
natural de las cosas, es uno de los prejuicios más graves y castradores que ha tenido
la convivencia entre los seres humanos. Iglesia, Escuela o Estado son instancias
represoras, generadoras y reforzadoras de unas determinadas relaciones de poder
entre hombres y mujeres.
En las tres
principales religiones (judaísmo, cristianismo y musulmana) esta visión
androcéntrica del mundo es fácilmente perceptible: las tres se basan en la
prioridad del principio masculino de la formación del mundo. Identifican al
Dios creador con «Él». Sin embargo, esta idea es algo que podemos poner en tela
de juicio.
Sin embargo,
hay un punto de inflexión histórica donde se consolida definitivamente la sumisión
de la mujer al hombre y el punto de inicio de la cultura patriarcal hasta hoy:
el Código de Hammurabi (1750 a.C.). De sus 282 leyes acuñadas en una estela de diorita,
más de 70 se dedicaban a regular el matrimonio y los usos sexuales, con la particularidad
de que eran tan restrictivas para las mujeres como permisivas para los hombres.
Religión católica: la mujer como perversión
«No te dejes dominar
de tu mujer, no se alce sobre ti» (Eclesiastés, 9, 2).
«Ligera es toda maldad
comparada con la maldad de la mujer; caiga sobre ella la suerte de los
pecadores» (Eclesiastés, 25, 25-26).
Quemas de brujas, herejías…
En la educación…
También
podemos hacer la misma distinción con la educación. Y en ese sentido, la doble
función de la Escuela (formación intelectual y formación social) no pasa de ser
un espejismo tras el cual encontramos una realidad bien distinta. La Escuela ha
sido denunciada como mecanismo reproductor de la sociedad donde se inserta y de
transmisora de las diferencias y las relaciones de poder, que se instauran como
intocables, entre las personas. La Escuela es un lugar privilegiado para
aprender a ser niña o ser niño.
De forma
general podemos afirmar que la Escuela transmite sistemas de pensamiento y
actitudes sexistas que marginan a la mujer y la consideran un elemento social
de segunda categoría. Cuando niños y niñas ingresan en un centro educativo ya
tienen interiorizadas pautas de comportamiento y expectativas vitales, que se
dicen, son propias de su sexo.
Escuela = aparato ideológico à
Reproducción de estereotipos sexistas
Violencia simbólica
También las palabras han naturalizado el orden
social dominante y preservado los intereses de quienes impusieron ese orden. La
capacidad de evocación seductora de una palabra no necesita el apoyo de una
argumentación lógica sino su proyección en nuestro subconsciente colectivo.
Ejemplo:
Zorro = hombre taimado y astusto VS Zorra = mujer pública, prostituta
En el caso de las imágenes:
El rasgo más
representativo de la representación de la mujer en los medios es su
invisibilidad.
Podemos
destacar tres modelos de mujer o fantasmagorías impuestas por la iconografía femenina
publicitaria: la fantasmagoría de la belleza, de la perversión y de la
sumisión.
La presión consumista,
incitada y alentada por los productores de mercancías se plasmó en un modelo
informativo atomizado e individualizado a las pulsiones y el mundo onírico de cada
yo para ver en la posesión de bienes y servicios no sólo un estatus de
privilegio y distinción sino una materialista de autorrealización personal. Cualquier
mujer, y a través de la intervención «mágica del producto», puede llegar a ser
Bella, Deseada, Admirada… Así, el modelo normativo de la mujer publicitaria se
centra con bastante frecuencia en los significados culturales del desnudo,
reminiscencias o ecos de la representación de la segunda mujer.
6.1.3. El
caso de la violencia contra la mujer: ecos mediáticos.
La
representación de la mujer en los medios tiene un sesgo netamente estereotipado
y se circunscriben, con una mayoría abrumadora, a ser ilustraciones visuales
del vox populi, de víctimas o de personajes del mundo de la farándula y
de la nobleza. Escasas son, por tanto, representaciones de mujeres con poder
económico, empresarial o profesional (se podría argumentar con toda lógica que
también es escaso su número). Y esto se refleja en el tema de la representación
de la violencia contra las mujeres en los medios.
6.2. La
Mujer Perfecta (odaliscas de un harén cibernético en una fantasía futurista)
Los lenguajes
persuasivos de los medios de información de masas son capaces de «fabricar el
consenso» en toda una población por muy heterogénea que ésta sea.
Por otro
lado, el sistema económico capitalista se basa en una lógica fundamental:
aquello que era producido debía ser consumido.
Y si unimos
estas dos ideas, volvemos de nuevo al tema de la creación de las falsas
necesidades.
Hoy no
necesitamos la inestimable ayuda que un sistema de signos denominado
«publicidad» aportaba para ser el motor de ignición del capitalismo financiero.
Precisamente, el discurso publicitario descansaba su falsa argumentación en los
sofismas icónicos. La imagen de los mensajes publicitarios contenía, de forma
explícita o implícita una «promesa» para encandilar la vida gris de una
sociedad gris que llegó a confundir el «ser» con el «tener».
El lenguaje
de las imágenes publicitarias transportaban a los consumitas a un mundo
tan onírico como perfecto, un mundo que sólo existía en el discurso autoritario
de la Publicidad. Un mundo donde la mujer es representada como algo que hay que
desear, como un producto perfecto, invocando más un pensamiento mágico y
emocional antes que uno lógico.
El burka ideológico, aquél que convierte
a la mujer en invisible:
Uno de los burkas
ideológicos más impresionantes de los siglos XX y XXI fue sin duda, y como
hemos apuntado antes, el discurso publicitario, liderado por estereotipos
sexistas antrocéntricos.
La anulación
simbólica que ejercían los mensajes publicitarios presentando como natural y
cotidiano una representación de la mujer que anulaba, aislaba y desacreditaba
la condición femenina. A través de imágenes altamente estereotipadas se ofrecía
un tipo de mujer privada de otras funciones sociales que no fueran las
relacionadas con el cuidado de su prole, la economía o cuestiones domésticas,
el ansia por encuadrarse en los patrones de belleza de la época. Aquellas
imágenes actuaban como auténticas fantasmagorías que «domesticaban» la conciencia
popular: la publicidad subliminal.
La anulación simbólica en los lenguajes persuasivos de los medios y especialmente
a través de las imágenes.
Y hoy podemos
anunciar una buena nueva: la creación de
La Mujer Perfecta. Poseemos enormes factorías capaces de crear modelos
insuperables. Ahora están programadas para no pensar, sólo obedecer. Perfectas
muñecas del placer, son tan increíblemente reales que no sabríamos distinguir
la copia del original, en la textura de su piel, en sus cabellos, en sus ojos,
en el olor de sus cuerpos…
6.3.
Epílogo de esperanza: mujer, la sal de la tierra, la luz del mundo.
Nuestras
identidades han sido profundamente marcadas desde la primera socialización en
la familia y como elemento definitorio de nuestra personalidad: ser hombre o
ser mujer es lo primero que distingue a los seres humanos y lo que organiza y
rige patrones de comportamientos, actitudes y expectativas.
Sin la
existencia masculina, la Otra no existiría jamás, nos dice Simone de Beauvoir:
la mujer es la alteridad por excelencia.
Tenemos
motivos más que suficientes como para no sentirnos orgullosos de nuestra propia
condición humana. Sin embargo, eso no nos debe impedir soñar con la utopía de
otro mundo posible porque, en realidad, ser mujer… ser hombre… qué importa si se
tiene una perla en las entrañas para poder ser la sal de la tierra y la luz del
mundo.
viernes, 12 de mayo de 2017
Imagen y control social. Capítulo 3.
CAPÍTULO 3: La creación de falsas necesidades
3.1. La religión del consumismo y el
catecismo publicitario.
La sociedad de consumo no se rige por las
necesidades existentes ni por las demandas de los clientes sino por la misma
oferta que el sistema crea.
Consumo ↔ Neocapitalismo
Tiempo de ocio = Tiempo de consumo
Los templos del consumo de la segunda mitad
del siglo XX y del XXI son las grandes superficies donde se ponen en práctica
sutiles estrategias de venta de los productos para hacerlos más apetecibles a
los ojos consumistas cuando previamente las imágenes publicitarias han
domesticado nuestra voluntad de compra de ciertos productos.
Es cierto que hay una serie de necesidades
primarias y básicas que no tenemos más remedio que conseguir, pero la inmensa
mayoría de los productos y servicios que consumimos lo hacemos con base en
falsas necesidades, motivadas por los intereses de los mismos productores de
mercancías de la sociedad de consumo.
Empresas à Productos à Falsas necesidades à Consumidores
El consumismo es una religión y la publicidad
es su doctrina
En Publicidad, el
Bien es el producto y su consumo te evita el Mal (falta de higiene, peligro
para los niños y niñas, rechazo social…)
Sociedad del consumo: la lógica de este
sistema obedece a un principio tan simple como inexorable: todo lo que es
producido debe ser consumido.
Se puede crear una necesidad donde antes no
existía para luego rentabilizar política o económicamente la situación a la que
se llega. Y es precisamente la publicidad el discurso autoritario de signos que
no sólo crea esa falsa necesidad sino que es la que impone los estilos de vida
consumistas que acabamos de asumir como cotidianos y de pleno derecho de la
ciudadanía à CAPITALISMO DE FICCIÓN. Hay
tal exceso de producción que el consumo ya no puede regirse por las demandas de
los clientes, sino por la misma oferta que se crea: primero se fabrica y luego
se induce la (falsa) necesidad de consumir ese excedente. Así, la publicidad
deja de ser una economía de demanda y pasa a ser una economía de la oferta. De este modo, ahora, el marketing se
refiere a cómo hacer más fácil y placenteras las compras.
La “obsolescencia programada” = estrategia
que la Publicidad utiliza para convencernos que los productos que usamos son
viejos y caducos y que necesitamos reemplazarlos por otros similares pero
nuevos.
3.2. Los códigos invisibles del discurso
publicitario: lo subliminal a escena.
Imágenes publicitarias à Códigos persuasivos à Control social + Consumo
Mensajes subliminales
La publicidad subliminal se apoya en la
llamada «persuasión invisible» que consiste en utilizar efectos que actúan
sobre el inconsciente y puede influir en las conductas. De esta forma, se
evitan las formas de defensa que el consumidor o consumidora pueden oponerse
ante la publicidad.
![]() |
La percepción subliminal en el anuncio de la ginebra Gilbey’s descrito por Bryan Key.
|
En estos terrenos pantanosos de la subliminalidad se mueve el NEUROMARKETING o la estrategia de escanear los cerebros para vender mercancías o la forma de estimular ciertas zonas cerebrales que asocien marca, logotipo y otros contenidos semánticos de las imágenes publicitarias para conseguir clientes y compradores fieles.
3.3. Los códigos casi invisibles: los
estereotipos.
Los estereotipos refuerzan los prejuicios y
convicciones que tenemos sobre los objetos, las clases sociales, instituciones
e incluso sobre nosotros mismos. Cuando usamos un estereotipo y «etiquetamos» a
un grupo, estamos haciendo que una imagen represente a todo el grupo.
Las imágenes estereotipadas se situarían
entre la realidad y la percepción provocando una orientación selectiva y
distorsionada de la propia realidad. A pesar del carácter aprendido de los
estereotipos, una de sus funciones sociales más relevantes es servir a los
intereses y necesidades de los grupos dominantes.
Estereotipo = mensaje de estructura
autoritaria
El discurso publicitario es una fuente inagotable
de estereotipos. Los mensajes publicitarios usan estereotipos icónicos para
instalarnos en un universo onírico al que accederemos, por supuesto, tras la
adquisición del producto anunciado. Los estereotipos orientan muchos de los
comportamientos consumistas de las audiencias y la publicidad se basa en ellos
para canalizar los deseos y las falsas necesidades de las personas.
En la publicidad actual se recurre a los estereotipos
por un doble motivo:
1.
Primero
por un imperativo netamente económico; el espacio en prensa para significar o
el tiempo de televisión para emitir el anuncio es muy limitado y por tanto hay
que recurrir a imágenes convencionales que sean descodificadas sin ningún tipo
de dificultad por las audiencias.
2.
En
segundo lugar, también la publicidad necesita los estereotipos como estrategia
informativa porque las audiencias son emotivas antes que racionales: los signos
se registran a nivel consciente pero los valores se quedan grabados a nivel
inconsciente.
Estereotipos sexistas en el discurso publicitario
|
La condición de invisibilidad de los
estereotipos se la proporciona, paradójicamente, su propia visibilidad. Su
condición de cotidianos los afirma como pertenecientes a la «cultura de la
normalidad».
El estereotipo publicitario filtra las
infinitas variantes de un número también ilimitado de propuestas visuales de
los anuncios que quedan así proscritas del repertorio visual, haciendo
ortodoxas y canónicas otras representaciones estandarizadas. Una iconografía
seductora que sostiene la creación de un mundo perfecto que sólo existe en la
publicidad alimentando los mitos de la «sociedad del deseo» y que nos
condiciona de una forma sutil y autoritaria.
Pero al igual que ocurre con la Publicidad,
los estereotipos presentes en el cine, la prensa, la radio, la televisión, etc.
(Como vimos en el capítulo 5 sobre la alteridad y la identificación del “Otro”).
miércoles, 19 de abril de 2017
Imagen y control social. Capítulo 2.
CAPÍTULO 2. Imágenes de lo intolerable.
2.1. Reflexión
primera: la memoria de lo imborrable.
Los significados que construimos sobre las
imágenes nos revelan un mundo, al igual que nos ocultan otros mundos posibles
(ésa es la grandeza y la miseria de las imágenes). Los factores individuales
(historia personal, competencia decodificadora, ideología…) interactúan con los
sociales (estereotipos, ideología dominante, cultura, religión…). Cualquier
imagen es una fuente inagotable de significados. Nuestra adscripción a un
determinado grupo humano de referencia va a consolidar unos significados en
detrimento de otros, delimitando las posibles connotaciones que son, al fin y
al cabo, patrones de cultura o de costumbres sociales como especiales formas de
percibir e interpretar la realidad en que se vive.
En la actual sociedad mediática à Imágenes ligadas al espectáculo. Por
ejemplo: las snuff-movies: grabaciones
de asesinatos, violaciones, torturas, suicidios, necrofilia, infanticidio,
entre otros crímenes reales (sin la ayuda de efectos especiales o cualquier
otro truco) con la finalidad de distribuirlas comercialmente para
entretenimiento.
Las imágenes de lo intolerable debieran ser
la memoria de lo imborrable. Cuando no hay imágenes, no hay memoria o no hay
Historia.
2.2. Bestiario icónico de vilezas,
opresiones y otras maldades.
Las imágenes, en ocasiones, hablan y narran
una historia que sucedió en algún momento, imágenes que han eternizado un
instante, han congelado el tiempo para que seamos espectadores de excepción o
en cierta forma protagonistas, si nos implicamos emocionalmente con lo que
vemos y miramos.
La condición humana ha optado por seguir como
norma social e histórica el dilema de considerar al Otro como un espacio de
poder y no como un espacio de tolerancia. Siempre ha habido, hay y habrá seres
humanos que pertenezcan a los opresores y seres humanos que sean los oprimidos.
En este contexto lo intolerable es
hacer pobre al Otro. Lo intolerable es, precisamente, lo que niega la parte más
luminosa de nuestra condición humana: la solidaridad, la tolerancia, el amor,
la entrega, el sacrificio…
A través de las imágenes podemos comprobar algunos
sucesos que podríamos clasificar de intolerables y que, por ello, son imágenes
que se han vuelto mediáticas y han dado la vuelta al mundo. En ocasiones es tal
la intensidad de estas imágenes que podemos percibir la angustia del ser humano,
el intenso dramatismo de la escena queda condensado en su propia acción y en
los rostros de los personajes. Muchas veces estas imágenes pertenecen a esa
clase de documentos gráficos que la censura militar o política trata de
«ocultar» ante la opinión pública, ya que son fuente de una auténtica polémica
social.
Algunos ejemplos son: la pena de muerte, el
racismo, las dictaduras, masacres en nombre de la religión, terrorismo, tortura
de guerra, etc.
| Imagen tomada por Thomas Howard en 1928 y reproducida en el Daily News de New Cork |
| Imagen tomada por Eddie Adams en 1968 durante la Guerra de Vietnam |
Como decía Robert Capa, el genial reportero
gráfico de los conflictos bélicos, «los muertos habrían perecido en vano si los
vivos se negasen a verlos».
Volvemos aquí de nuevo a la frase en torno a
la cual gira este capítulo:
Si no hay imágenes no hay historia.
En algunas situaciones, como las de
atentados terroristas o guerras, las empresas de relaciones públicas lanzan “verdades” mediáticas y constituyen el principal
aliado del Departamento de Defensa. La estrategia básica consiste en verter
sobre la opinión pública un suceso abominable y que se supone ha ocurrido en la
realidad y que va a crear un estado de opinión. La estrategia refinada sería
«alimentar» esa información para seguir sensibilizando a la ciudadanía. Así se
actuó en la Guerra de los Balcanes creando conceptos mediáticos que no se
correspondían con la realidad: «campos de exterminio serbios», «limpieza étnica»,
«genocidio racial», etc.
En la guerra de Vietnam, la «defensa del
mundo libre» fue el argumento que racionalizó aquella barbarie y lo que
galvanizó a la opinión pública USA para intervenir militarmente en un exótico
país alejado de sus fronteras miles de kilómetros. En la segunda Guerra del
Golfo y el derrocamiento definitivo de Sadam Hussein se le dijo a la opinión
pública mundial que Irak poseía armas de destrucción masiva y letales armas
químicas para ser utilizadas contra Occidente. En sí mismo, el arte de la democracia
acaba residiendo en la habilidad y estrategia de los políticos y gobernantes en
la «fabricación del consenso» un término eufemísticamente orwelliano que viene
a ser lo mismo que «control del
pensamiento», como nos recuerda Noam Chomsky.
Lo que no se ve no existe. Lo que no existe
no puede demostrarse.
Por otro lado, Los beneficios de algunas
empresas de seguridad privadas crecieron hasta un 300% durante la guerra de
Irak, lo que demuestra que la privatización llega hasta un conflicto bélico.
Una sociedad guiada por las intenciones y no
por la ley puede desembocar en una sociedad sin ley. Estados Unidos es un claro
ejemplo: los intereses ocultos, las mentiras mediáticas, las actuaciones del
ejército y su cohorte de mercenarios donde «todo vale» para frenar los avances
del terrorismo internacional de los fundamentalistas islámicos, la
«vietnamización» de los territorios «liberados», la inseguridad y el clima de
violencia extrema que genera la ocupación USA… hacen poco creíble la idea de
que Estados Unidos es el paladín del mundo libre.
El capitalismo neoliberal tiene hecha una
lista invisible de gente que ha sido declarada peligrosa para el sistema. Por
suerte, la misma mecánica de funcionamiento del sistema asegura la eliminación
o anulación de estos grupos. Toda esta gente son los Nadies: mujeres, pobres,
inmigrantes, niños, homosexuales, drogadictos, enfermos, delincuentes,
ancianos...
El sistema puede lograr domesticar los
cuerpos y las mentes de las personas, su forma de actuar o de pensar, pero
nunca su capacidad de soñar y de creer en las utopías.
viernes, 14 de abril de 2017
Imagen y control social. Capítulo 7.
CAPÍTULO 7. Imágenes humanas de lo divino.
7.1.
Algunas consideraciones sobre el hecho religioso.
El hecho
religioso tiene su origen en el animismo: creencia de que los seres humanos
compartimos el mundo con una serie de seres extraordinarios y extracorpóreos y
en la existencia de un alma o sustancia espiritual que se aloja en nuestro
cuerpo y nos abandona en la muerte.
Esta creencia
tiene sus orígenes desde que el hombre es hombre, desde la Prehistoria, y la
interpretación de la palabra de los dioses a los humanos ha estado ligada a la aparición
también de una casta especializada de mediadores (chamanes, hechiceros,
sacerdotes…). Con la aparición de los primeros Estados se acompañó del
desarrollo de instituciones eclesiásticas y una organización y administración
del culto religioso a las deidades oficiales.
En
contraposición con estos sacrificios y con las prácticas antihumanas de algunas
religiones, surgieron unas nuevas religiones sólo esperaban que los seres
humanos se dedicasen a realizar el bien entre sus semejantes y entre todos los
seres vivos, negando gran parte de los placeres terrenales. Una nueva filosofía
y una nueva religión, basada en la meditación profunda y en la trascendencia de
una nueva vida, más armónica y plena, después de la muerte. Es el caso del cristianismo.
Pero si
hablamos de la representación icónica de los dioses que han representado y
representan las religiones cabría preguntarnos: ¿Hasta qué punto las imágenes
masculinas de Dios no se relacionan con el discurso vigente sobre la
masculinidad? ¿En qué medida la dominación masculina impide otras
representaciones de Dios que no sean de carácter androcéntrico?
(Androcentrismo = la
práctica, consciente o no, de otorgar al Varón y a su punto de vista una
posición central en el mundo, las sociedades, la cultura y la historia)
7.2. En el principio era un pez: iconofobia de la
religión cristiana.
Hay una deuda
de la iconografía cristiana con la pagana, pues muchos símbolos e imágenes
paganas se reciclaron y adaptaron al nuevo culto.
Ángeles y demonios = el Bien y el
Mal.
Jesús = el Buen Pastor (dios
pastor griego Hermes Krióforo)
Espíritu Santo= la paloma (símbolo
de Venus).
Pero para
llegar a ese nivel iconográfico, los primitivos cristianos habían heredado del Antiguo
Testamento, como hemos dicho anteriormente, la prohibición de representar a la
divinidad por lo que pronto recurrieron a símbolos herméticos que dieran
estatuto de pertenencia a una comunidad sin levantar sospechas:
La cruz, como símbolo del
sacrificio del Hijo de Dios.
El triángulo equilátero, con el
ojo omnividente de Dios.
Representaciones crípticas de
Jesucristo como un cordero o como un pez (el acróstico griego ICHTHYS, que
significa pez, son las iniciales de Jesús Cristo Hijo del Dios Salvador).
7.3. La imaginería religiosa, entre la ortodoxia y
la provocación.
| Biblia Idiotarum |
Poco a poco,
quienes detentan el poder divino aquí en la Tierra se van percatando que un uso
«didáctico» de ciertas imágenes devotas, acompañadas de una piadosa prédica,
pueden servir de difusión del evangelio: «la imagen es la literatura de los
laicos». A partir de ahí se tomó a la imagen como arma de persuasión, de
legitimación o de glorificación, dando lugar a una producción masiva de
imágenes devotas.
Sin embargo,
uno de los principales escollos que tuvieron que salvar los creadores de imágenes
fue precisamente la estricta ortodoxia de lo figurativo en materia religiosa. Varios
artistas fueron incriminados por el Tribunal del Santo Oficio por plasmar escenas
cristianas que no se adaptaban a las exigencias iconográficas de la Iglesia.
Sin embargo,
a pesar de que las autoridades primitivas de la Iglesia tenían una aspiración
obsesiva por conseguir retratos auténticos y veraces del rostro de Jesucristo,
su aspecto físico seguirá siendo un misterio por desvelar. De hecho, estas
representaciones canónicas de la figura de Jesucristo se han estereotipado
tanto a lo largo de los siglos por parte de la Iglesia que cualquier
representación que se aparte de esos cánones nos cuesta bastante esfuerzo en
asimilarla.
Casos muy
particulares en la historia del cine de tipo religioso fueron representar un Judas
negro en Jesucristo Superstar (Norman Jewinson, 1973) o de un Dios
también de raza negra en Como Dios (Tom Shadyac, 2003).
Control a través de las imágenes por parte de la Iglesia:
El siglo XXI
tampoco parece una patente de corso que libere del debate y la polémica social
y mediática a las producciones audiovisuales (aquí se revela, en toda su amplitud,
que ninguna imagen es neutra e inocente).
En el fondo,
pensamos, ese afán y celo eclesiástico por preservar el ritual de imágenes se
fundamenta en la unificación de las miradas para conseguir el control de los
espíritus. La pedagogía de la imagen religiosa nunca debe ir más allá de
lo que dice la palabra. Se convierte en un mensaje autoritario porque no
deja alternativas de creación ni de interpretación. Exactamente como ocurre en
la iconografía de la cultura de masas o las imágenes administradas desde el
poder político destinadas a servir como control social.
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