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sábado, 27 de mayo de 2017

Control social a través de las imágenes


Imagen y control social. Capítulo 9

CAPÍTULO 9: Epítome transgresor sin imágenes: por una guerrilla semiológica.

Hoy, la hipnosis que generan los media no está asentada en la palabra, sino en la imagen y ella es, pues, lo más creíble. También para ejercer un efectivo control social.
La democracia contemporánea se fundamentan en la «fabricación del consenso» como nos advierte Noam Chomsky (1994, 1999) y, en gran medida, en el control, y administración de los mensajes audiovisuales de los media.
Sólo cuando la política, la religión o la educación se pliegan ante los fines del uso del poder y del autoritarismo, se establece el irresoluble dilema que divide a los seres humanos en opresores y oprimidos. Así, la imagen ha suido un elemento clave para instaurar la «cultura de la normalidad» o la «política general de la verdad».
Las palabras han sufrido una erosión semántica porque ya no significan lo que eran sino que su significado está sujeto a la finalidad para la cual se usa, es decir, tiene significados diferentes según los contextos en los que se producen.
Los medios se convierten así en uno de los principales aparatos ideológicos del Estado y, sobre todo, para convertirse en un eficiente sistema doctrinario en manos del poder financiero para «convencer» a las masas. La fuerza de la costumbre hace parecer normal que el arte de la democracia resida en la habilidad y estrategia de los políticos y gobernantes en la «fabricación del consenso», un término eufemísticamente orwelliano que viene a ser lo mismo que «control del pensamiento».
Así, en los países democráticos, la «política general de la verdad» a la que se refería Foucault (1980) posee un control organizado y un monopolio psicológico no coercitivos y cuyo denominador común podría ser la «pasividad» en una gran mayoría de los ciudadanos: las llamadas “sociedades disciplinarias” (Bourdieu). Una sociedad que, además, se han convertido en “sociedades vigiladas”.
Sin embargo, no debemos  olvidar que un mundo gobernado por los sistemas informáticos es más controlable y más manipulable ya que amplía el control y la obediencia social. Si el uso intencional de la imagen (los podemos calificar como persuasión o manipulación) o la administración de los signos en los medios se ha utilizado para conseguir el control social, de la misma forma, también se han utilizado para colonizar nuestro tiempo vital y la estandarización de los estilos de vida.
Estamos informados de todo pero no nos enteramos de nada.
Se ha producido la auténtica globalización: la globalización de las mentes con la estandarización de los estilos de vida.

Teniendo en cuenta todo lo anterior…
¿Los educadores y educadoras sociales y docentes en general deben ser agentes de reproducción o sujetos de transformación?
Queremos poner de relieve la necesidad de un saber comprometido y de la producción de conocimiento socialmente útil a la vez que epistemológicamente relevante. Nunca deberíamos perder el norte de que nuestros alumnos de hoy serán los educadores que tendrán la responsabilidad de educar a otros en el futuro.
Será necesaria una educación liberadora, cuya consecuencia inmediata sea la construcción de una democracia fundada en un imaginario social autónomo, crítico y creativo, que permita revertir el actual estado de desigualdad socioeconómica y de tanta injusticia.
Urge encontrar la vía del pensamiento reflexivo y crítico, ya que la fuerza liberadora de la reflexión, como destacaba Morin (1998), es la garantía de asegurar la capacidad de formular y formularse preguntas desde una pedagogía de la interrogación, capaz de hacer que las personas aprendan a pensar por sí misma desde una realidad compleja y dinámica. Atrofiar esa capacidad, o lo que es más grave, perderla, podría suponer que fuésemos más vulnerables ante los lenguajes persuasivos de los medios.

Ante este contexto, tal y como afirman autores como Umberto Eco, es necesario participar en una guerrilla semiológica implica intentar buscar nuestros propios significados alternativos en los mensaje de los medios, pasando de la pasividad hipnótica a un activismo sociocultural comprometido capaz de desvelar las ideologías invisibles y los discursos autoritarios que forman parte de la cultura de la normalidad.
Eco, en su ensayo «Hacia la guerra de guerrillas semiótica» (1967) venía a decir que si existe la posibilidad de proporcionar a la gente herramientas que le ayuden a ser críticos y críticas con los mensajes que están recibiendo, esos mensajes y los medios en general pierden su potencial como instrumentos de control social. Las herramientas a las que se refería Eco no son otras que habilidades basadas en la reflexión y en la práctica de un pensamiento crítico.



Imagen y control social. Capítulo 8

CAPÍTULO 8: Mecanismos de autodefensa ciudadana

8.1. La doctrina del shock como control social
La unificación de las mentes y del pensamiento colectivo ha sido una clave histórica constante en todos los sistemas políticos. Es lo que denominamos genéricamente como control social.
¿Qué ocurre tras la convulsión inicial y la parálisis psicológica después de un ataque terrorista, una guerra, un tsunami o un colapso del mercado bursátil? Pues que, generalmente, es más fácil quebrar la voluntad de las sociedades y las mentes de los ciudadanos y las ciudadanas, que se vuelven más dúctiles, más maleables, más versátiles, más sumisas y, sobre todo, menos críticas. El miedo y el desorden son los nuevos catalizadores de un capitalismo del desastre que practica, y con bastante eficiencia, lo que  algunos autores como Naomi Klein denominan la doctrina del shock.
Otro aspecto de este fenómeno viene de la mano de las empresas de seguridad, ya que para ellas, el desastre es un negocio en sí mismo, una oportunidad de hacer dinero fácil, de acumular riqueza financiera a costa de las desgracias y el sufrimiento de otros seres humanos.
En este contexto los ciudadanos nos encontramos en un estado de conciencia pasiva y dormida ante la hipnosis que generan los media en su conjunto y aferrados a nuestros estilos de vida consumista. Transitamos nuestra existencia a veces con llamamientos a la generosidad y a la solidaridad para que nos hagamos socios de alguna ONG, apadrinemos alguna criatura o hagamos un donativo para una causa justa. Eso limpia nuestras conciencias. Pero mientras eso sucede, los verdaderos amos del mundo manejan a su antojo los hilos invisibles del presente.

8.2. La respuesta ciudadana: entre la disidencia y la indefensión.
Ante esta doctrina del shock tenemos dos opciones: o bien nos quedamos en el rinconcito que la sociedad nos tiene asignado y hacemos claudicar nuestra conciencia crítica ante la excelencias de las regalías neoliberales, recibiendo así todas las descargas que la doctrina del shock haya previsto y colaboremos con el Orden establecido (y sobre todo, con los intereses de los que establecieron ese Orden). O bien, nos convertimos en algo así lo más parecido a una gente peligrosa, es decir, gente que se cuestione y se haga preguntas sobre la oficialidad de la información poniendo en cuarentena la política general de la verdad y posicionándose en una militancia disidente activa.
La segunda opción implica también aprender a realizar otras miradas sobre la realidad. La mirada nunca ha sido bien recibida por el poder ni por las clases que ostentan ese poder. La mirada supone reflexión crítica sobre lo que se ve.

La Culture Jamming:
Es un movimiento de resistencia a la hegemonía cultural y a la sociedad de consumo a través de técnicas de guerrillas de comunicación que alteran, a veces de forma satírica o irónica, los mensajes de los media.  
Técnica del spoofing: crítica de los mensajes publicitarios. Consiste en aprovechar la publicidad central de las marcas y manipularlas hasta conseguir un contra-anuncio.

La técnica del spoofing, también han sido utilizadas desde la publicidad convencional. Por ejemplo, un anuncio de Benetton nos provoca un «escándalo visual» de cierta consideración por su originalidad y su atrevimiento a tocar temas y sensibilidades que son objeto de polémicas sociales. Benetton ha recurrido a desmontar sistemáticamente muchos estereotipos o a buscar imágenes que en la creatividad publicitaria tradicional nunca habría pasado por el filtro de la lógica.

El Proyecto Censurado:
Desde gobernantes griegos a emperadores romanos, pasando por el imperio ideológico de la Iglesia, la comunicación social siempre ha sido impuesta desde un modelo vertical, el mismo modelo autoritario que aún subsiste, impregnado de una matriz mercantil desde la eclosión de los grandes medios de información de masas (la información es una mercancía más). Sólo la eclosión de Internet pudo y puede suponer desde la última década del siglo XX un modelo alternativo.
Los medios cuentan con la ayuda de unos «guardianes de la puerta» (gatekeepers): aquellos mecanismos censores que actúan de forma visible e invisible en los medios, filtran aquella información que es considerada «políticamente correcta» y en función de la «política general de la verdad» que cada sociedad, Estado o Gobierno tiene establecida. Igualmente, estos filtros gestan, como apuntaba Marcuse (1999), la formación del «pensamiento unidimensional»: el discurso autoritario de los medios está plagado de hipótesis que se autovalidan y se repiten incesantemente de forma monopolística y la ciudadanía acaba aceptándolas de forma hipnótica como dictados de la realidad.
Las agencias de noticias y las líneas editoriales de los medios ligan sus objetivos a intereses comerciales y a los intereses del poder establecido. Se convierten, como afirmaba Len Masterman (1993), en «grandes empresas de concienciación» que generan todo un sistema doctrinario que no sólo despliegan las tres funciones básicas que tradicionalmente se les ha asignado (formar, informar y entretener), sino que proporcionan una forma, adjetivada de antemano, de entender el mundo y comprenderlo.

En este sentido, la contrainformación no sólo es necesaria, sino también urgente. Entre otras razones porque podemos llegar a pensar que sólo existe una realidad y que, además, es intocable.

sábado, 13 de mayo de 2017

Imagen y control social. Capítulo 6.

CAPÍTULO 6: De todos los burkas visibles e invisibles

6.1. Mujer, ¿la sal de la Tierra, la luz del Mundo?
6.1.1. La Tercera Mujer.
Nuestra civilización no es sino reflejo de los sedimentos antropológicos y religiosos que hacen referencia a la naturaleza negativa de la mujer. Sin embargo, a partir del siglo XII esta imagen cambia, a partir de entonces se ve a la mujer como espejo de la perfección moral y espiritual. Y a partir del siglo XV, los desnudos femeninos, reminiscencias de la Venus griega, se multiplican: la mujer es, ante todo, alguien que admira su cuerpo.
Se identifica el espejo como instrumento de hermosura, el espejo siempre ha acompañado al arreglo de Venus. Pero para la Iglesia, era motivo de advertencia para recordar los peligros del pecado de la vanidad. Entonces, el espejo ya no reflejaba la belleza sino lo más opuesto a la belleza que había creado Dios. La pornografía de la época. John Berger nos dice que el análisis de la historia de la pintura se centra en el desnudo femenino como «objeto» para ser mirado por los ojos masculinos.
Androcentrismo histórico
+
Explotación social de la mujer en la estructura familiar: «ley natural»
=
Se ha definido una sutil «política de sexos»

Aún hoy en día, aún cuando el feminismo ha alcanzado grandes cotas en cuanto a sus logros y pretensiones sociales, le queda un largo camino por recorrer aún en los contextos donde más se ha movido y todo el camino por recorrer en otros contextos del planeta donde la opresión hacia la mujer es una más de la larga lista de intolerancias que exhibimos los que nos autodenominamos humanos.

6.1.2. La dominación masculina.
El orden social funciona como una enorme maquinaria simbólica que tiende a ratificar la ancestral dominación masculina. El orden natural de las cosas se nos presenta como una realidad intangible donde la visión androcéntrica del mundo no necesita de ampulosos discursos que apoyen su legitimación. El androcentrismo, identificado como el orden natural de las cosas, es uno de los prejuicios más graves y castradores que ha tenido la convivencia entre los seres humanos. Iglesia, Escuela o Estado son instancias represoras, generadoras y reforzadoras de unas determinadas relaciones de poder entre hombres y mujeres.
En las tres principales religiones (judaísmo, cristianismo y musulmana) esta visión androcéntrica del mundo es fácilmente perceptible: las tres se basan en la prioridad del principio masculino de la formación del mundo. Identifican al Dios creador con «Él». Sin embargo, esta idea es algo que podemos poner en tela de juicio.
Sin embargo, hay un punto de inflexión histórica donde se consolida definitivamente la sumisión de la mujer al hombre y el punto de inicio de la cultura patriarcal hasta hoy: el Código de Hammurabi (1750 a.C.). De sus 282 leyes acuñadas en una estela de diorita, más de 70 se dedicaban a regular el matrimonio y los usos sexuales, con la particularidad de que eran tan restrictivas para las mujeres como permisivas para los hombres.
Religión católica: la mujer como perversión
«No te dejes dominar de tu mujer, no se alce sobre ti» (Eclesiastés, 9, 2).
«Ligera es toda maldad comparada con la maldad de la mujer; caiga sobre ella la suerte de los pecadores» (Eclesiastés, 25, 25-26).
Quemas de brujas, herejías…

En la educación…
También podemos hacer la misma distinción con la educación. Y en ese sentido, la doble función de la Escuela (formación intelectual y formación social) no pasa de ser un espejismo tras el cual encontramos una realidad bien distinta. La Escuela ha sido denunciada como mecanismo reproductor de la sociedad donde se inserta y de transmisora de las diferencias y las relaciones de poder, que se instauran como intocables, entre las personas. La Escuela es un lugar privilegiado para aprender a ser niña o ser niño.
De forma general podemos afirmar que la Escuela transmite sistemas de pensamiento y actitudes sexistas que marginan a la mujer y la consideran un elemento social de segunda categoría. Cuando niños y niñas ingresan en un centro educativo ya tienen interiorizadas pautas de comportamiento y expectativas vitales, que se dicen, son propias de su sexo.
Escuela = aparato ideológico à Reproducción de estereotipos sexistas
Violencia simbólica
También las palabras han naturalizado el orden social dominante y preservado los intereses de quienes impusieron ese orden. La capacidad de evocación seductora de una palabra no necesita el apoyo de una argumentación lógica sino su proyección en nuestro subconsciente colectivo.
Ejemplo:
Zorro = hombre taimado y astusto VS  Zorra = mujer pública, prostituta


En el caso de las imágenes:
El rasgo más representativo de la representación de la mujer en los medios es su invisibilidad.
Podemos destacar tres modelos de mujer o fantasmagorías impuestas por la iconografía femenina publicitaria: la fantasmagoría de la belleza, de la perversión y de la sumisión.

La presión consumista, incitada y alentada por los productores de mercancías se plasmó en un modelo informativo atomizado e individualizado a las pulsiones y el mundo onírico de cada yo para ver en la posesión de bienes y servicios no sólo un estatus de privilegio y distinción sino una materialista de autorrealización personal. Cualquier mujer, y a través de la intervención «mágica del producto», puede llegar a ser Bella, Deseada, Admirada… Así, el modelo normativo de la mujer publicitaria se centra con bastante frecuencia en los significados culturales del desnudo, reminiscencias o ecos de la representación de la segunda mujer.

6.1.3. El caso de la violencia contra la mujer: ecos mediáticos.
La representación de la mujer en los medios tiene un sesgo netamente estereotipado y se circunscriben, con una mayoría abrumadora, a ser ilustraciones visuales del vox populi, de víctimas o de personajes del mundo de la farándula y de la nobleza. Escasas son, por tanto, representaciones de mujeres con poder económico, empresarial o profesional (se podría argumentar con toda lógica que también es escaso su número). Y esto se refleja en el tema de la representación de la violencia contra las mujeres en los medios.

6.2. La Mujer Perfecta (odaliscas de un harén cibernético en una fantasía futurista)
Los lenguajes persuasivos de los medios de información de masas son capaces de «fabricar el consenso» en toda una población por muy heterogénea que ésta sea.
Por otro lado, el sistema económico capitalista se basa en una lógica fundamental: aquello que era producido debía ser consumido.
Y si unimos estas dos ideas, volvemos de nuevo al tema de la creación de las falsas necesidades.

Hoy no necesitamos la inestimable ayuda que un sistema de signos denominado «publicidad» aportaba para ser el motor de ignición del capitalismo financiero. Precisamente, el discurso publicitario descansaba su falsa argumentación en los sofismas icónicos. La imagen de los mensajes publicitarios contenía, de forma explícita o implícita una «promesa» para encandilar la vida gris de una sociedad gris que llegó a confundir el «ser» con el «tener».
El lenguaje de las imágenes publicitarias transportaban a los consumitas a un mundo tan onírico como perfecto, un mundo que sólo existía en el discurso autoritario de la Publicidad. Un mundo donde la mujer es representada como algo que hay que desear, como un producto perfecto, invocando más un pensamiento mágico y emocional antes que uno lógico.

El burka ideológico, aquél que convierte a la mujer en invisible:
Uno de los burkas ideológicos más impresionantes de los siglos XX y XXI fue sin duda, y como hemos apuntado antes, el discurso publicitario, liderado por estereotipos sexistas antrocéntricos.
La anulación simbólica que ejercían los mensajes publicitarios presentando como natural y cotidiano una representación de la mujer que anulaba, aislaba y desacreditaba la condición femenina. A través de imágenes altamente estereotipadas se ofrecía un tipo de mujer privada de otras funciones sociales que no fueran las relacionadas con el cuidado de su prole, la economía o cuestiones domésticas, el ansia por encuadrarse en los patrones de belleza de la época. Aquellas imágenes actuaban como auténticas fantasmagorías que «domesticaban» la conciencia popular: la publicidad subliminal.
La anulación simbólica en los lenguajes persuasivos de los medios y especialmente a través de las imágenes.
Y hoy podemos anunciar una buena nueva: la creación de La Mujer Perfecta. Poseemos enormes factorías capaces de crear modelos insuperables. Ahora están programadas para no pensar, sólo obedecer. Perfectas muñecas del placer, son tan increíblemente reales que no sabríamos distinguir la copia del original, en la textura de su piel, en sus cabellos, en sus ojos, en el olor de sus cuerpos…

 6.3. Epílogo de esperanza: mujer, la sal de la tierra, la luz del mundo.
Nuestras identidades han sido profundamente marcadas desde la primera socialización en la familia y como elemento definitorio de nuestra personalidad: ser hombre o ser mujer es lo primero que distingue a los seres humanos y lo que organiza y rige patrones de comportamientos, actitudes y expectativas.
Sin la existencia masculina, la Otra no existiría jamás, nos dice Simone de Beauvoir: la mujer es la alteridad por excelencia.

Tenemos motivos más que suficientes como para no sentirnos orgullosos de nuestra propia condición humana. Sin embargo, eso no nos debe impedir soñar con la utopía de otro mundo posible porque, en realidad, ser mujer… ser hombre… qué importa si se tiene una perla en las entrañas para poder ser la sal de la tierra y la luz del mundo.

viernes, 12 de mayo de 2017

Imagen y control social. Capítulo 3.

CAPÍTULO 3: La creación de falsas necesidades

3.1. La religión del consumismo y el catecismo publicitario.
La sociedad de consumo no se rige por las necesidades existentes ni por las demandas de los clientes sino por la misma oferta que el sistema crea.
Consumo ↔ Neocapitalismo
Tiempo de ocio = Tiempo de consumo
Los templos del consumo de la segunda mitad del siglo XX y del XXI son las grandes superficies donde se ponen en práctica sutiles estrategias de venta de los productos para hacerlos más apetecibles a los ojos consumistas cuando previamente las imágenes publicitarias han domesticado nuestra voluntad de compra de ciertos productos.
Es cierto que hay una serie de necesidades primarias y básicas que no tenemos más remedio que conseguir, pero la inmensa mayoría de los productos y servicios que consumimos lo hacemos con base en falsas necesidades, motivadas por los intereses de los mismos productores de mercancías de la sociedad de consumo.
Empresas à Productos à Falsas necesidades à Consumidores
El consumismo es una religión y la publicidad es su doctrina
En Publicidad, el Bien es el producto y su consumo te evita el Mal (falta de higiene, peligro para los niños y niñas, rechazo social…)
Sociedad del consumo: la lógica de este sistema obedece a un principio tan simple como inexorable: todo lo que es producido debe ser consumido.
Se puede crear una necesidad donde antes no existía para luego rentabilizar política o económicamente la situación a la que se llega. Y es precisamente la publicidad el discurso autoritario de signos que no sólo crea esa falsa necesidad sino que es la que impone los estilos de vida consumistas que acabamos de asumir como cotidianos y de pleno derecho de la ciudadanía à CAPITALISMO DE FICCIÓN. Hay tal exceso de producción que el consumo ya no puede regirse por las demandas de los clientes, sino por la misma oferta que se crea: primero se fabrica y luego se induce la (falsa) necesidad de consumir ese excedente. Así, la publicidad deja de ser una economía de demanda y pasa a ser una economía de la oferta. De este modo, ahora, el marketing se refiere a cómo hacer más fácil y placenteras las compras.
La “obsolescencia programada” = estrategia que la Publicidad utiliza para convencernos que los productos que usamos son viejos y caducos y que necesitamos reemplazarlos por otros similares pero nuevos.

3.2. Los códigos invisibles del discurso publicitario: lo subliminal a escena.
Imágenes publicitarias à Códigos persuasivos à Control social + Consumo
Mensajes subliminales
La publicidad subliminal se apoya en la llamada «persuasión invisible» que consiste en utilizar efectos que actúan sobre el inconsciente y puede influir en las conductas. De esta forma, se evitan las formas de defensa que el consumidor o consumidora pueden oponerse ante la publicidad.
La percepción subliminal en el anuncio de la ginebra Gilbey’s descrito por Bryan Key.

En estos terrenos pantanosos de la subliminalidad se mueve el NEUROMARKETING o la estrategia de escanear los cerebros para vender mercancías o la forma de estimular ciertas zonas cerebrales que asocien marca, logotipo y otros contenidos semánticos de las imágenes publicitarias para conseguir clientes y compradores fieles.

3.3. Los códigos casi invisibles: los estereotipos.
Los estereotipos refuerzan los prejuicios y convicciones que tenemos sobre los objetos, las clases sociales, instituciones e incluso sobre nosotros mismos. Cuando usamos un estereotipo y «etiquetamos» a un grupo, estamos haciendo que una imagen represente a todo el grupo.
Las imágenes estereotipadas se situarían entre la realidad y la percepción provocando una orientación selectiva y distorsionada de la propia realidad. A pesar del carácter aprendido de los estereotipos, una de sus funciones sociales más relevantes es servir a los intereses y necesidades de los grupos dominantes.
Estereotipo = mensaje de estructura autoritaria
El discurso publicitario es una fuente inagotable de estereotipos. Los mensajes publicitarios usan estereotipos icónicos para instalarnos en un universo onírico al que accederemos, por supuesto, tras la adquisición del producto anunciado. Los estereotipos orientan muchos de los comportamientos consumistas de las audiencias y la publicidad se basa en ellos para canalizar los deseos y las falsas necesidades de las personas.
En la publicidad actual se recurre a los estereotipos por un doble motivo:
1.       Primero por un imperativo netamente económico; el espacio en prensa para significar o el tiempo de televisión para emitir el anuncio es muy limitado y por tanto hay que recurrir a imágenes convencionales que sean descodificadas sin ningún tipo de dificultad por las audiencias.
2.       En segundo lugar, también la publicidad necesita los estereotipos como estrategia informativa porque las audiencias son emotivas antes que racionales: los signos se registran a nivel consciente pero los valores se quedan grabados a nivel inconsciente.
Estereotipos sexistas en el discurso publicitario

La condición de invisibilidad de los estereotipos se la proporciona, paradójicamente, su propia visibilidad. Su condición de cotidianos los afirma como pertenecientes a la «cultura de la normalidad».
El estereotipo publicitario filtra las infinitas variantes de un número también ilimitado de propuestas visuales de los anuncios que quedan así proscritas del repertorio visual, haciendo ortodoxas y canónicas otras representaciones estandarizadas. Una iconografía seductora que sostiene la creación de un mundo perfecto que sólo existe en la publicidad alimentando los mitos de la «sociedad del deseo» y que nos condiciona de una forma sutil y autoritaria.

Pero al igual que ocurre con la Publicidad, los estereotipos presentes en el cine, la prensa, la radio, la televisión, etc. (Como vimos en el capítulo 5 sobre la alteridad y la identificación del “Otro”). 

miércoles, 19 de abril de 2017

Imagen y control social. Capítulo 2.

CAPÍTULO 2. Imágenes de lo intolerable.

2.1. Reflexión primera: la memoria de lo imborrable.
Los significados que construimos sobre las imágenes nos revelan un mundo, al igual que nos ocultan otros mundos posibles (ésa es la grandeza y la miseria de las imágenes). Los factores individuales (historia personal, competencia decodificadora, ideología…) interactúan con los sociales (estereotipos, ideología dominante, cultura, religión…). Cualquier imagen es una fuente inagotable de significados. Nuestra adscripción a un determinado grupo humano de referencia va a consolidar unos significados en detrimento de otros, delimitando las posibles connotaciones que son, al fin y al cabo, patrones de cultura o de costumbres sociales como especiales formas de percibir e interpretar la realidad en que se vive.

En la actual sociedad mediática à Imágenes ligadas al espectáculo. Por ejemplo: las snuff-movies: grabaciones de asesinatos, violaciones, torturas, suicidios, necrofilia, infanticidio, entre otros crímenes reales (sin la ayuda de efectos especiales o cualquier otro truco) con la finalidad de distribuirlas comercialmente para entretenimiento.
Las imágenes de lo intolerable debieran ser la memoria de lo imborrable. Cuando no hay imágenes, no hay memoria o no hay Historia.

2.2. Bestiario icónico de vilezas, opresiones y otras maldades.
Las imágenes, en ocasiones, hablan y narran una historia que sucedió en algún momento, imágenes que han eternizado un instante, han congelado el tiempo para que seamos espectadores de excepción o en cierta forma protagonistas, si nos implicamos emocionalmente con lo que vemos y miramos.
La condición humana ha optado por seguir como norma social e histórica el dilema de considerar al Otro como un espacio de poder y no como un espacio de tolerancia. Siempre ha habido, hay y habrá seres humanos que pertenezcan a los opresores y seres humanos que sean los oprimidos. En este contexto lo intolerable es hacer pobre al Otro. Lo intolerable es, precisamente, lo que niega la parte más luminosa de nuestra condición humana: la solidaridad, la tolerancia, el amor, la entrega, el sacrificio…
A través de las imágenes podemos comprobar algunos sucesos que podríamos clasificar de intolerables y que, por ello, son imágenes que se han vuelto mediáticas y han dado la vuelta al mundo. En ocasiones es tal la intensidad de estas imágenes que podemos percibir la angustia del ser humano, el intenso dramatismo de la escena queda condensado en su propia acción y en los rostros de los personajes. Muchas veces estas imágenes pertenecen a esa clase de documentos gráficos que la censura militar o política trata de «ocultar» ante la opinión pública, ya que son fuente de una auténtica polémica social.

Algunos ejemplos son: la pena de muerte, el racismo, las dictaduras, masacres en nombre de la religión, terrorismo, tortura de guerra, etc.
Imagen tomada por Thomas Howard en 1928 y reproducida en el Daily News de New Cork

Imagen tomada por Eddie Adams en 1968 durante la Guerra de Vietnam

Como decía Robert Capa, el genial reportero gráfico de los conflictos bélicos, «los muertos habrían perecido en vano si los vivos se negasen a verlos».
Volvemos aquí de nuevo a la frase en torno a la cual gira este capítulo:
Si no hay imágenes no hay historia.

En algunas situaciones, como las de atentados terroristas o guerras, las empresas de relaciones públicas lanzan “verdades” mediáticas y constituyen el principal aliado del Departamento de Defensa. La estrategia básica consiste en verter sobre la opinión pública un suceso abominable y que se supone ha ocurrido en la realidad y que va a crear un estado de opinión. La estrategia refinada sería «alimentar» esa información para seguir sensibilizando a la ciudadanía. Así se actuó en la Guerra de los Balcanes creando conceptos mediáticos que no se correspondían con la realidad: «campos de exterminio serbios», «limpieza étnica», «genocidio racial», etc.
En la guerra de Vietnam, la «defensa del mundo libre» fue el argumento que racionalizó aquella barbarie y lo que galvanizó a la opinión pública USA para intervenir militarmente en un exótico país alejado de sus fronteras miles de kilómetros. En la segunda Guerra del Golfo y el derrocamiento definitivo de Sadam Hussein se le dijo a la opinión pública mundial que Irak poseía armas de destrucción masiva y letales armas químicas para ser utilizadas contra Occidente. En sí mismo, el arte de la democracia acaba residiendo en la habilidad y estrategia de los políticos y gobernantes en la «fabricación del consenso» un término eufemísticamente orwelliano que viene a ser lo mismo que «control del pensamiento», como nos recuerda Noam Chomsky.
Lo que no se ve no existe. Lo que no existe no puede demostrarse.
Por otro lado, Los beneficios de algunas empresas de seguridad privadas crecieron hasta un 300% durante la guerra de Irak, lo que demuestra que la privatización llega hasta un conflicto bélico.
Una sociedad guiada por las intenciones y no por la ley puede desembocar en una sociedad sin ley. Estados Unidos es un claro ejemplo: los intereses ocultos, las mentiras mediáticas, las actuaciones del ejército y su cohorte de mercenarios donde «todo vale» para frenar los avances del terrorismo internacional de los fundamentalistas islámicos, la «vietnamización» de los territorios «liberados», la inseguridad y el clima de violencia extrema que genera la ocupación USA… hacen poco creíble la idea de que Estados Unidos es el paladín del mundo libre.

El capitalismo neoliberal tiene hecha una lista invisible de gente que ha sido declarada peligrosa para el sistema. Por suerte, la misma mecánica de funcionamiento del sistema asegura la eliminación o anulación de estos grupos. Toda esta gente son los Nadies: mujeres, pobres, inmigrantes, niños, homosexuales, drogadictos, enfermos, delincuentes, ancianos...
El sistema puede lograr domesticar los cuerpos y las mentes de las personas, su forma de actuar o de pensar, pero nunca su capacidad de soñar y de creer en las utopías.

viernes, 14 de abril de 2017

Imagen y control social. Capítulo 7.

CAPÍTULO 7. Imágenes humanas de lo divino.


7.1. Algunas consideraciones sobre el hecho religioso.
El hecho religioso tiene su origen en el animismo: creencia de que los seres humanos compartimos el mundo con una serie de seres extraordinarios y extracorpóreos y en la existencia de un alma o sustancia espiritual que se aloja en nuestro cuerpo y nos abandona en la muerte.
Esta creencia tiene sus orígenes desde que el hombre es hombre, desde la Prehistoria, y la interpretación de la palabra de los dioses a los humanos ha estado ligada a la aparición también de una casta especializada de mediadores (chamanes, hechiceros, sacerdotes…). Con la aparición de los primeros Estados se acompañó del desarrollo de instituciones eclesiásticas y una organización y administración del culto religioso a las deidades oficiales.
Muy llamativo es el hecho de que desde las primeras prácticas religiosas primitivas los sacrificios de carne han ocupado un lugar importante. Uno de los más llamativos es el sacrificio humano por parte de los aztecas ya que, a diferencia de otros dioses, las deidades aztecas tenían apetito de carne humana. 
En contraposición con estos sacrificios y con las prácticas antihumanas de algunas religiones, surgieron unas nuevas religiones sólo esperaban que los seres humanos se dedicasen a realizar el bien entre sus semejantes y entre todos los seres vivos, negando gran parte de los placeres terrenales. Una nueva filosofía y una nueva religión, basada en la meditación profunda y en la trascendencia de una nueva vida, más armónica y plena, después de la muerte. Es el caso del cristianismo.
Pero si hablamos de la representación icónica de los dioses que han representado y representan las religiones cabría preguntarnos: ¿Hasta qué punto las imágenes masculinas de Dios no se relacionan con el discurso vigente sobre la masculinidad? ¿En qué medida la dominación masculina impide otras representaciones de Dios que no sean de carácter androcéntrico?
(Androcentrismo = la práctica, consciente o no, de otorgar al Varón y a su punto de vista una posición central en el mundo, las sociedades, la cultura y la historia)

7.2. En el principio era un pez: iconofobia de la religión cristiana.
Hay una deuda de la iconografía cristiana con la pagana, pues muchos símbolos e imágenes paganas se reciclaron y adaptaron al nuevo culto.
Ángeles y demonios = el Bien y el Mal.
Jesús = el Buen Pastor (dios pastor griego Hermes Krióforo)
Espíritu Santo= la paloma (símbolo de Venus).
Pero para llegar a ese nivel iconográfico, los primitivos cristianos habían heredado del Antiguo Testamento, como hemos dicho anteriormente, la prohibición de representar a la divinidad por lo que pronto recurrieron a símbolos herméticos que dieran estatuto de pertenencia a una comunidad sin levantar sospechas:
La cruz, como símbolo del sacrificio del Hijo de Dios.
El triángulo equilátero, con el ojo omnividente de Dios.
Representaciones crípticas de Jesucristo como un cordero o como un pez (el acróstico griego ICHTHYS, que significa pez, son las iniciales de Jesús Cristo Hijo del Dios Salvador).  

7.3. La imaginería religiosa, entre la ortodoxia y la provocación.
Biblia Idiotarum
Poco a poco, quienes detentan el poder divino aquí en la Tierra se van percatando que un uso «didáctico» de ciertas imágenes devotas, acompañadas de una piadosa prédica, pueden servir de difusión del evangelio: «la imagen es la literatura de los laicos». A partir de ahí se tomó a la imagen como arma de persuasión, de legitimación o de glorificación, dando lugar a una producción masiva de imágenes devotas. 
Sin embargo, uno de los principales escollos que tuvieron que salvar los creadores de imágenes fue precisamente la estricta ortodoxia de lo figurativo en materia religiosa. Varios artistas fueron incriminados por el Tribunal del Santo Oficio por plasmar escenas cristianas que no se adaptaban a las exigencias iconográficas de la Iglesia. 



La Iglesia siembre ha sido muy estricta con los criterios regentes en lo que ella considera como los límites de lo canónico. Fuera de ahí, cualquier imagen puede ser considerada desde un agravio a la moral católica hasta una flagrante representación herética. Incluso si el creador o la creadora de imágenes fuese un pintor tan peculiar como Salvador Dalí. 


Por otro lado, el arte barroco fue un paradigma de representación en la iconografía religiosa por cuanto suponía una ilustración de lo divino que servía de doctrina permanente en los muros y en las estancias de las iglesias y de las catedrales. 


También hay representaciones icónicas más actuales en las que se muestran representaciones de Jesucristo tan poco convencionales que levantan una polvareda de protestas de sectores conservadores de la sociedad y el clero.



Sin embargo, a pesar de que las autoridades primitivas de la Iglesia tenían una aspiración obsesiva por conseguir retratos auténticos y veraces del rostro de Jesucristo, su aspecto físico seguirá siendo un misterio por desvelar. De hecho, estas representaciones canónicas de la figura de Jesucristo se han estereotipado tanto a lo largo de los siglos por parte de la Iglesia que cualquier representación que se aparte de esos cánones nos cuesta bastante esfuerzo en asimilarla.
Casos muy particulares en la historia del cine de tipo religioso fueron representar un Judas negro en Jesucristo Superstar (Norman Jewinson, 1973) o de un Dios también de raza negra en Como Dios (Tom Shadyac, 2003). 



Control a través de las imágenes por parte de la Iglesia:

El siglo XXI tampoco parece una patente de corso que libere del debate y la polémica social y mediática a las producciones audiovisuales (aquí se revela, en toda su amplitud, que ninguna imagen es neutra e inocente).

En el fondo, pensamos, ese afán y celo eclesiástico por preservar el ritual de imágenes se fundamenta en la unificación de las miradas para conseguir el control de los espíritus. La pedagogía de la imagen religiosa nunca debe ir más allá de lo que dice la palabra. Se convierte en un mensaje autoritario porque no deja alternativas de creación ni de interpretación. Exactamente como ocurre en la iconografía de la cultura de masas o las imágenes administradas desde el poder político destinadas a servir como control social.