CAPÍTULO 7. Imágenes humanas de lo divino.
7.1.
Algunas consideraciones sobre el hecho religioso.
El hecho
religioso tiene su origen en el animismo: creencia de que los seres humanos
compartimos el mundo con una serie de seres extraordinarios y extracorpóreos y
en la existencia de un alma o sustancia espiritual que se aloja en nuestro
cuerpo y nos abandona en la muerte.
Esta creencia
tiene sus orígenes desde que el hombre es hombre, desde la Prehistoria, y la
interpretación de la palabra de los dioses a los humanos ha estado ligada a la aparición
también de una casta especializada de mediadores (chamanes, hechiceros,
sacerdotes…). Con la aparición de los primeros Estados se acompañó del
desarrollo de instituciones eclesiásticas y una organización y administración
del culto religioso a las deidades oficiales.
En
contraposición con estos sacrificios y con las prácticas antihumanas de algunas
religiones, surgieron unas nuevas religiones sólo esperaban que los seres
humanos se dedicasen a realizar el bien entre sus semejantes y entre todos los
seres vivos, negando gran parte de los placeres terrenales. Una nueva filosofía
y una nueva religión, basada en la meditación profunda y en la trascendencia de
una nueva vida, más armónica y plena, después de la muerte. Es el caso del cristianismo.
Pero si
hablamos de la representación icónica de los dioses que han representado y
representan las religiones cabría preguntarnos: ¿Hasta qué punto las imágenes
masculinas de Dios no se relacionan con el discurso vigente sobre la
masculinidad? ¿En qué medida la dominación masculina impide otras
representaciones de Dios que no sean de carácter androcéntrico?
(Androcentrismo = la
práctica, consciente o no, de otorgar al Varón y a su punto de vista una
posición central en el mundo, las sociedades, la cultura y la historia)
7.2. En el principio era un pez: iconofobia de la
religión cristiana.
Hay una deuda
de la iconografía cristiana con la pagana, pues muchos símbolos e imágenes
paganas se reciclaron y adaptaron al nuevo culto.
Ángeles y demonios = el Bien y el
Mal.
Jesús = el Buen Pastor (dios
pastor griego Hermes Krióforo)
Espíritu Santo= la paloma (símbolo
de Venus).
Pero para
llegar a ese nivel iconográfico, los primitivos cristianos habían heredado del Antiguo
Testamento, como hemos dicho anteriormente, la prohibición de representar a la
divinidad por lo que pronto recurrieron a símbolos herméticos que dieran
estatuto de pertenencia a una comunidad sin levantar sospechas:
La cruz, como símbolo del
sacrificio del Hijo de Dios.
El triángulo equilátero, con el
ojo omnividente de Dios.
Representaciones crípticas de
Jesucristo como un cordero o como un pez (el acróstico griego ICHTHYS, que
significa pez, son las iniciales de Jesús Cristo Hijo del Dios Salvador).
7.3. La imaginería religiosa, entre la ortodoxia y
la provocación.
| Biblia Idiotarum |
Poco a poco,
quienes detentan el poder divino aquí en la Tierra se van percatando que un uso
«didáctico» de ciertas imágenes devotas, acompañadas de una piadosa prédica,
pueden servir de difusión del evangelio: «la imagen es la literatura de los
laicos». A partir de ahí se tomó a la imagen como arma de persuasión, de
legitimación o de glorificación, dando lugar a una producción masiva de
imágenes devotas.
Sin embargo,
uno de los principales escollos que tuvieron que salvar los creadores de imágenes
fue precisamente la estricta ortodoxia de lo figurativo en materia religiosa. Varios
artistas fueron incriminados por el Tribunal del Santo Oficio por plasmar escenas
cristianas que no se adaptaban a las exigencias iconográficas de la Iglesia.
Sin embargo,
a pesar de que las autoridades primitivas de la Iglesia tenían una aspiración
obsesiva por conseguir retratos auténticos y veraces del rostro de Jesucristo,
su aspecto físico seguirá siendo un misterio por desvelar. De hecho, estas
representaciones canónicas de la figura de Jesucristo se han estereotipado
tanto a lo largo de los siglos por parte de la Iglesia que cualquier
representación que se aparte de esos cánones nos cuesta bastante esfuerzo en
asimilarla.
Casos muy
particulares en la historia del cine de tipo religioso fueron representar un Judas
negro en Jesucristo Superstar (Norman Jewinson, 1973) o de un Dios
también de raza negra en Como Dios (Tom Shadyac, 2003).
Control a través de las imágenes por parte de la Iglesia:
El siglo XXI
tampoco parece una patente de corso que libere del debate y la polémica social
y mediática a las producciones audiovisuales (aquí se revela, en toda su amplitud,
que ninguna imagen es neutra e inocente).
En el fondo,
pensamos, ese afán y celo eclesiástico por preservar el ritual de imágenes se
fundamenta en la unificación de las miradas para conseguir el control de los
espíritus. La pedagogía de la imagen religiosa nunca debe ir más allá de
lo que dice la palabra. Se convierte en un mensaje autoritario porque no
deja alternativas de creación ni de interpretación. Exactamente como ocurre en
la iconografía de la cultura de masas o las imágenes administradas desde el
poder político destinadas a servir como control social.
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