lunes, 3 de abril de 2017

Nuevas prácticas comunicativas y control de los mensajes.

Actualmente, la llegada de estas nuevas tecnologías aporta movilidad, conectividad, ubicuidad y permanencia a los procesos sociales. Se produce así un cambio de paradigma: nos encontramos en una sociedad pluriconectada, en la que se produce, como hemos dicho anteriormente, un constante intercambio de información en la red.

Manuel Castells (2009) explica que la multiplicación de canales y modos de comunicación que permiten las nuevas tecnologías ha provocado una evolución en la que pasamos de una ecología mediática homogénea a un sistema en el que lo que priva es la diversidad de medios.

La comunicación digital, por lo tanto, se caracteriza entre otras cosas por ser multimodal, interactiva y no lineal. El hipertexto se convierte así en la herramienta preferente y la narrativa digital nos lleva de los nuevos medios a las hipermediaciones. Se supera la tradicional dicotomía emisor-receptor que muta en nuevas concepciones como los EMIREC de Cloutier o los prosumers de Toffler. Y, como adelantó McLuhan, las fronteras entre medio y mensaje se difuminan, y el mundo del siglo XXI se caracteriza por una convergencia tecnológica que, siguiendo a Henry Jenkins, lo hace trasnmediático.

La comunicación se convierte en la forma de interacción con el entorno social, y por tanto, depende de la estructura, la cultura, la organización y la tecnología de comunicación de una sociedad. En la actual sociedad del conocimiento predominan lo que Castells denomina redes digitales de comunicación: los medios de comunicación multimedia y las redes de comunicación interactivas, entre las que destacan Internet y las conexiones inalámbricas.  

A través de estos medios de comunicación se produce el intercambio de una gran cantidad de información, por ser estas redes de carácter global. Todo ello permite a los usuarios participar y colaborar conjuntamente en la construcción de conocimiento.
Sin embargo, tal y como expone Castells (2009), la forma esencial de poder está en la capacidad de modelar la mente de los individuos a través de los procesos comunicativos, es decir, a través de los mensajes. Esta forma de comunicarse y relacionarse, por tanto, también tiene su lado oscuro. Autores como Callejo (2008) hablan del mensaje como forma de consumo.

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