Los permisos de armas son uno de
los principales problemas de EEUU y sucesos como los que se narran en esta
noticia ocurren con demasiada frecuencia en este país.
¿Están los estadounidenses insensibilizados
ante este tipo de acontecimiento?
¿Esta situación está cada vez más
“normalizada”? Quiero decir, ¿el shock inicial ante estas noticias tiene cada
vez menos impacto en los sentimientos de las personas, por ser sucesos que
ocurren repetidamente?
¿Ven los ciudadanos este tipo de
hechos como algo que no tiene solución, que ocurre y ya está?
En mi opinión, la respuesta a
todas estas cuestiones, lamentablemente es afirmativa (siempre de manera
general, ya que en muchas ocasiones, son precisamente este tipo de hechos los
que suscitan la rebelión de unos pocos y la polémica social a veces tan
necesaria).
Se trata de un programa de televisión chino donde el presentador Ding y su equipo han entrevistado a más de 200 condenados a muerte, en muchos casos en los minutos previos a recibir la inyección letal o un tiro en la nuca, los dos métodos habitualmente empleados en el país asiático para aplicar la pena capital.
Se centraba en casos violentos, nunca políticos o en los que la autoría del crimen estaba en cuestión. Se escogían siempre aquellos casos considerados más adecuados para promover el efecto disuasorio de la pena de muerte e instruir a la gente sobre las consecuencias de tomar el camino equivocado.
“La intención es evitar que otra gente repita sus errores”
¿Moral o morbosidad?
¿Justicia para todos?
¿Pena de muerte como fuerza de control?
Pero lo que a mi personalmente me resulta realmente sorprendente es que este programa fuese puesto en marcha con el objetivo de educar a la población, es decir, con fines educativos y pedagógicos. ¿Con qué fin? Muy sencillo: evitar que el resto de ciudadanos hagan lo mismo, para conseguir el control de las mentes del resto de individuos.
Este vídeo, colgado en Youtube por un usuario anónimo, muestra a cuatro soldados de EEUU orinando sobre tres cadáveres afganos. Al menos cinco soldados del ejército norteamericano han sido sancionados. Gracias a estas imágenes los soldados no pudieron hacer otra cosa que aceptar las acusaciones y confesar sus actos.
He aquí un claro ejemplo del
poder de las imágenes y la capacidad de difusión de los contenidos en la red,
así como sus consecuencias.
Por otro lado (al margen de esta noticia en concreto), no debemos olvidar
que también existe la manipulación informativa. Tal y como el propio Correa
afirma, las imágenes tienen un poder visual difícilmente cuestionable pero, al
mismo tiempo, es necesario tener cuidado y no dar por obvio lo que vemos a
simple vista, dicho en otras palabras, no debemos dar por hecho una única
verdad mediática y obviar el resto.
La nueva película de Kathryn
Bigelow, ‘La noche más oscura’, sobre la captura de Bin Laden, reabre el debate
sobre los métodos de la CIA para obtener información, sobre la legitimidad de
la tortura.
Obama y las organizaciones de
derechos humanos simplemente han calificado esas técnicas como torturas
y manifestado que suponen la traición de principios básicos establecidos en la
Constitución de su país: “América no tortura”.
La noche más oscura nos muestra cómo la tortura hace hablar: el dolor y el pánico que se ejerce sobre un prisionero en los primeros minutos de filme concluye con la caza y captura del líder de Al Qaeda al final de la película.
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