viernes, 10 de marzo de 2017

Imagen y control social. Capítulo 1.

CAPÍTULO 1. La construcción de la verdad mediática para el control social.

1.1. La sociedad mesmerizada y la construcción de la realidad social.
Vivimos en una sociedad tan mesmerizada que hasta lo que entendemos por realidad es algo artificial, es una construcción, interpretación o representación que se nos hace desde los medios.
La construcción de la realidad social y la interpretación que hacemos del mundo está fuertemente influenciada por los lenguajes persuasivos de los medios y entre ellos, los lenguajes icónicos tienen una importancia fundamental.
También paseamos nuestra existencia en la denominada Sociedad de la Información y estamos más desinformados que nunca por dos razones:
  • Por la saturación de información.
  • Porque la sobreabundancia de información se hace en clave de espectáculo. Y el espectáculo está inserto en la cultura del entretenimiento y no requiere análisis profundos de razonamiento ni de lógica.


Estrategias básicas de las industrias de la información:
  • El mimetismo mediático: la urgencia que tiene los medios de cubrir una información con relevancia social en una mitificación del tiempo real. Es la fascinación por las imágenes tomadas en directo. De aquí resulta un sofisma mediático que postula que la mera puesta en escena de una imagen es suficiente para darle todo su significado.
  • La hiper-emoción: énfasis con el que se acentúan los aspectos más emotivos y sensacionalistas de la información. Las imágenes comprensibles desde posicionamientos emotivos antes que racionales se pueden hacer desde sesgos ideológicos muy marcados y suponen un auténtico catecismo sociológico.

 La personalidad se construye a partir de una serie sucesiva de identificaciones. Las identificaciones se producen a partir de modelos que se viven como gratificantes. Teniendo en cuenta la capacidad de los medios de masas de convertir en gratificantes los modelos que presenta, habrá que concluir que de la sociedad mediática provienen muchos de los modelos humanos que acabamos interiorizando como positivos. Modelos mediáticos caracterizados por la fragilidad temporal ya que se trata de unos modelos desechables, de «usar y tirar».

 Con la cultura de masas se ha producido, además, una pérdida sustantiva en la capacidad narrativa, ya que el viejo arte de contar historias ya no tiene espacio propio en un lugar atiborrado de historias mediáticas que descansan sobre unos sedimentos de naturaleza mercantil y destinados a producir capital.
Se reciclan historias tradicionales, se clonan héroes del pasado y, tras un lanzamiento comercial, todo está dispuesto para inundar la videoesfera de imágenes compulsivas y destinadas al consumo de selfservice. Y a esto se añaden orquestadas campañas publicitarias de merchandising con fines lucrativos. Así el proyecto estético queda supeditado al proyecto económico.

Como hemos dicho anteriormente, la construcción de la realidad está influenciada por el lenguaje icónico y los medios, de este modo, la imagen ha sido y es el sustrato esencial de la retórica de los medios de información de masas cuando éstos han sido utilizados para el control social y la fabricación del consenso.

1.2. El caso de la Guerra de Irak: la Historia contada en imágenes.
La historia contada con imágenes forma parte de la experiencia visual de la ciudadanía de las videocracias occidentales.
A lo largo de los años, los medios de comunicación nos han presentado imágenes que respaldan la ideología o los valores de la clase dominante. Se lleva a cabo una manipulación informativa a través de la selección de imágenes.  Un ejemplo puede ser la información presentada en los medios sobre la guerra de Irak, donde la información recibida alaba a la acción de los Estados Unidos. Los estados de opinión de la sociedad norteamericana, o los de cualquier sociedad, pueden ser hábilmente dirigidos para fabricar un consenso de forma artificial.
Otra forma de manipulación de la información es mostrar la realidad de forma descontextualizada. Un ejemplo de este tipos de manipulación fueron los acontecimientos de Fallujah.

Sin embargo, aún así, no puede evitar que existan imágenes alternativas que cuentan «otra historia» sobre una misma y triste realidad, a pesar de que los Gobiernos traten de impedir que cierta información o ciertas imágenes se difundieran si son contrarias a sus intereses.
Y cuando la esta información que se quiere ocultar sale a la luz, se produce un “escándalo mediático”.


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