domingo, 14 de mayo de 2017

La exclusión de la mujer en la ley

El Código de Hammurabi (1750 a.C.) se tiene como el punto de inflexión histórica donde se consolida definitivamente en las leyes la sumisión de la mujer al varón y la génesis de la cultura patriarcal y androcéntrica. De las cerca de trescientas leyes acuñadas en esa estela de diorita, más de setenta se dedicaban a regular el matrimonio y los usos sexuales, con la particularidad de que eran tan restrictivas para las mujeres como permisivas para los hombres.

En el libro Las Siete Partidas (Alfonso X el Sabio) se especificaba que el adulterio consistía en el yerro que un hombre cometía cuando yacía con una mujer casada y que la mujer del adúltero no podía denunciar a su marido porque «del adulterio que faze el varon con otra muger, non nace daño ni desonrra a la suya». Por contra, «del adulterio que faze su muger con otro, finca el marido desonrrado, recibiendo la muger a otro en su lecho».

Mucho eco histórico tendría aquella ley del Rey Sabio porque en el siglo XIX volvemos a encontrar en el Código Penal de 1822 lo siguiente: «Art. 683. La muger casada que comete adulterio perderá todos los derechos de la sociedad conyugal, y sufrirá una reclusión por el tiempo que quiera el marido, con tal que no pase de diez años. Si el marido muriese sin haber perdido la soltura y faltase más de un año para que cumpliese el término de la reclusión, permanecerá en ella la muger un año después de la muerte del marido; y si faltare menos tiempo, acabará de cumplirlo. El cómplice en el adulterio sufrirá igual tiempo de reclusión que la muger, y será desterrado del pueblo mientas viva el marido, á no ser que éste consienta lo contrario».


En España, no se despenalizó este visión androcéntrica y desequilibrada del adulterio hasta el siglo XX, concretamente en 1978. Hasta entonces, el varón tenía ciertas atenuantes basadas en el difuso concepto del “honor ultrajado o mancillado” mientras que para la mujer suponía la ignominia, el desprecio y hasta la causa eficiente de ingresar en la cárcel.

No hay comentarios:

Publicar un comentario