Las imágenes pueden mesmerizarnos con
su poder hipnótico hasta fabricar artificialmente un consenso al que
calificamos luego de “democrático” y como el discurso único, cotidiano y
normalizado. Así, a fuerza de dar más de lo mismo se consigue presentar como
natural la ideología dominante.
Los medios clásicos, prensa, radio y
televisión y los lenguajes persuasivos del cine y de la publicidad han generado
una representación estereotipada de la mujer que la han configurado como reinas
del hogar, abnegadas madres, esclavas de lo cotidiano, objeto de deseo,
cuidadoras de su prole, obligadas a ser y estar bellas dentro de los cánones de
la dictadura publicitaria…
Los avances del feminismo son un hecho
innegable, pero en el siglo XXI nos alumbra aún una cultura de la belleza, el
culto a las apariencias y una alergia femenina hacia el volumen adiposo y hacia
las arrugas de la piel. Las mujeres buscan afanosamente ofrecer su mejor imagen
en un mundo saturado de imágenes.
En el caso del discurso pedagógico de
la Publicidad, la invisibilidad de la mujer es la piedra angular sobre la que
giran las representaciones de la belleza, de la sumisión y de la perversión en
unas fantasmagorías difícilmente reconocibles por inadvertidas (Correa, Guzmán
y Auaded, 1999).
En este discurso onírico, que crea
falsas necesidades y luego nos vende productos para satisfacerlas, encontramos
los rasgos decadentes de la civilización de la imagen quien, pese a su
obviedad, mantiene oculta la verdadera condición social e histórica de las
mujeres. Las imágenes publicitarias adjetivan a una mujer anclada en esquemas
tradicionales, a menudo denigrantes, como simple objeto sexual o con roles
inferiores supeditados a los hombres.
Aquí os dejo algunos anuncios publicitarios con este tipos de mensajes sexistas y/o androcéntricos:
Incluso las imágenes cinematográficas
infantiles más ingenuas y candorosas pueden ser cómplices de este control mediático
de las mentes, por ejemplo a través de los estereotipados roles de género
personificados en las princesas de las películas de Disney. En los primeros
años podemos ver cómo las princesas Disney tienen unos roles y un estereotipos
que transmiten a los más pequeños muy marcados y basados en un guión androcéntrico de la ideología invisible de la
dominación masculina.
Sin embargo, también es cierto que esto
roles han evolucionado con los años, dotando a la mujer de ciertos valores para
una sociedad más igualitaria. Las princesas Disney se han convertido en mujeres
más independientes y con otros objetivos que van más allá de casarse y vivir
felices para siempre. Personajes que han
ido evolucionando lentamente y adaptándose a los cambios que han sufrido las
mujeres en la sociedad. Nada tiene que ver aquella Blancanieves de 1937 con
Mérida (2012) o Elsa
(2013). Ellas se han convertido en las
verdaderas heroínas de sus cuentos, personajes intrépidos y activos que no
esperan a ser rescatadas por un príncipe azul.
Aquí
podéis ver algunos rasgos que nos permiten comprobar esta evolución.


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