domingo, 14 de mayo de 2017

La exclusión de la mujer en la Historia

Sedimentos antropológicos e históricos:

En muchas culturas se piensa que los hombres son espiritualmente superiores a las mujeres y éstas son tratadas como seres peligrosos y contaminadores. Esto es, sin duda, la consecuencia de los sedimentos antropológicos que han dado origen a nuestra civilización, fundamentada en una misoginia radical que atraviesa épocas y espacios geográficos diferentes.

Algunos ejemplos: la tribu de los yanomami, el nama (Nueva Guinea).

En la tribu de los yanomami la mayoría de las peleas se originan por actos reales o imaginarios de adulterio o por promesas incumplidas de proporcionar esposas.
También el cuerpo de las mujeres se halla cubierto de cicatrices, fruto de encuentros violentos con seductores, maridos y/o violadores. De hecho, el estatus entre las mujeres se mide según la frecuencia de las pequeñas palizas que les propinan sus maridos.

En Papúa, Nueva Guinea, existe el nama, culto de iniciación masculina que forma a los varones para ser bravos guerreros a la vez que aprenden a dominar a las mujeres. Los hombres tenían la obligación de mostrarse extremadamente violentos en relación con sus mujeres en todos los acontecimientos sociales y la vida privada y todo eso formaba parte del orden natural de las cosas.

La supeditación de la mujer al hombre se originó al mismo tiempo que la propiedad privada y la familia, cuando los humanos dejaron de ser nómadas y se asentaron en poblados agricultores. La escisión en dos ámbitos, doméstico y público, impulsó el control de la dominación masculina y a las mujeres no les cabría otra opción que ser ciudadana de segunda clase para siempre.

Se puede, si embargo, reconocer en la Revolución Francesa un punto de inflexión que intentó soslayar esa absurda pero interesada asimetría de poder entre hombres y mujeres. Los ideales revolucionarios de libertad, igualdad y fraternidad plantearon un nuevo dilema a la sociedad de la época: "O bien ningún miembro de la raza humana posee verdaderos derechos, o bien todos tenemos los mismos”.

Sin embargo, aquel espejismo de ensueño de justicia y de libertad fue efímero: con la llegada de la época del Terror, la mujer volvía al puesto que le correspondía según la tradición misógina que arrancaba en la noche de los tiempos.

Si en algo valió la pena el intento fue porque en esa época comenzó a gestarse el feminismo como movimiento político. El feminismo viene de la Ilustración Europea, aunque arranca previamente de la filosofía barroca y es en el Siglo de las Luces cuando toma su primer gran impulso.

Después, en la nueva legislación civil, las mujeres eran consideradas hijas, mujeres o madres en poder de los varones y no tenían derecho a la propiedad, o a fijar o abandonar el domicilio. El feminismo sufrió así un retroceso.

Por eso el derecho al voto y la entrada en la educación se constituyeron en los dos objetivos del sufragismo que se denomina “segunda ola feminista” ya en el siglo XX. En definitiva, lo que se pretendía era un principio inalienable que poseían todos los ciudadanos: la libertad.


Ya a mediados del siglo XIX la cuestión de la mujer era entendida como un problema social pero los historiadores, los enciclopedistas, los científicos, los guardianes de la cultura oficial, que han sido siempre hombres, en raras ocasiones han permitido la presencia, aunque fuera fugaz, de la mujer en los anales.

sábado, 13 de mayo de 2017

Vídeos sobre imágenes sexistas


En el vídeo "Atrévete" el mensaje que nos transmite es el de una mujer insegura al principio, con miedo. Sin embargo, el mensaje final es el de una mujer valiente, que toma al control de la situación. Ya no se trata de una mujer sumisa y oculta en la sombra de los demás, sino una mujer que toma el control de sus actos y de su propia vida. 


En el vídeo "Asesinato taliban" nos muestran cómo las leyes religiosas, en este caso musulmanas, controlan a las personas. El mensaje es claro: aquí el que manda es el hombre. A la mujer solo le queda un papel secundario, por debajo del hombre. Su vida vale menos y ni si queira tiene la oportunidad de hablar o defenderse. También podemos apreciar el control de los mensajes, ya que, aunque la mujer era inocente, esto seguramente no fue el discurso que se emitieron los asesinos. 


El vídeo "Mamás y papás" nos muestra cómo una niña, a través del juego simbólico, representa su situación familiar. Aquí nos encontramos con que la niña tiene interiorizado el comportamiento maltratador de su padre. La niña entiende que su padre está por encima de su madre y ve el maltrato como una situación cotidiana y normalizada, que reproduce...


Por último, en el "Anuncio de Desigual" el mensaje es el siguiente: busca la igualdad comprándote esta ropa. El objetivo del anuncio es crear la falsa necesidad de comprarse esa ropa para estar al mismo nivel de los hombres, para actuar como ellos. Se utiliza en boca de la mujer un discurso "típico" y estereotipado de los hombres.  Me resulta curioso además una de las últimas frases: "sin prejuicios". ¿Sin prejuicios? ¿Enserio?

Imagen y control social. Capítulo 6.

CAPÍTULO 6: De todos los burkas visibles e invisibles

6.1. Mujer, ¿la sal de la Tierra, la luz del Mundo?
6.1.1. La Tercera Mujer.
Nuestra civilización no es sino reflejo de los sedimentos antropológicos y religiosos que hacen referencia a la naturaleza negativa de la mujer. Sin embargo, a partir del siglo XII esta imagen cambia, a partir de entonces se ve a la mujer como espejo de la perfección moral y espiritual. Y a partir del siglo XV, los desnudos femeninos, reminiscencias de la Venus griega, se multiplican: la mujer es, ante todo, alguien que admira su cuerpo.
Se identifica el espejo como instrumento de hermosura, el espejo siempre ha acompañado al arreglo de Venus. Pero para la Iglesia, era motivo de advertencia para recordar los peligros del pecado de la vanidad. Entonces, el espejo ya no reflejaba la belleza sino lo más opuesto a la belleza que había creado Dios. La pornografía de la época. John Berger nos dice que el análisis de la historia de la pintura se centra en el desnudo femenino como «objeto» para ser mirado por los ojos masculinos.
Androcentrismo histórico
+
Explotación social de la mujer en la estructura familiar: «ley natural»
=
Se ha definido una sutil «política de sexos»

Aún hoy en día, aún cuando el feminismo ha alcanzado grandes cotas en cuanto a sus logros y pretensiones sociales, le queda un largo camino por recorrer aún en los contextos donde más se ha movido y todo el camino por recorrer en otros contextos del planeta donde la opresión hacia la mujer es una más de la larga lista de intolerancias que exhibimos los que nos autodenominamos humanos.

6.1.2. La dominación masculina.
El orden social funciona como una enorme maquinaria simbólica que tiende a ratificar la ancestral dominación masculina. El orden natural de las cosas se nos presenta como una realidad intangible donde la visión androcéntrica del mundo no necesita de ampulosos discursos que apoyen su legitimación. El androcentrismo, identificado como el orden natural de las cosas, es uno de los prejuicios más graves y castradores que ha tenido la convivencia entre los seres humanos. Iglesia, Escuela o Estado son instancias represoras, generadoras y reforzadoras de unas determinadas relaciones de poder entre hombres y mujeres.
En las tres principales religiones (judaísmo, cristianismo y musulmana) esta visión androcéntrica del mundo es fácilmente perceptible: las tres se basan en la prioridad del principio masculino de la formación del mundo. Identifican al Dios creador con «Él». Sin embargo, esta idea es algo que podemos poner en tela de juicio.
Sin embargo, hay un punto de inflexión histórica donde se consolida definitivamente la sumisión de la mujer al hombre y el punto de inicio de la cultura patriarcal hasta hoy: el Código de Hammurabi (1750 a.C.). De sus 282 leyes acuñadas en una estela de diorita, más de 70 se dedicaban a regular el matrimonio y los usos sexuales, con la particularidad de que eran tan restrictivas para las mujeres como permisivas para los hombres.
Religión católica: la mujer como perversión
«No te dejes dominar de tu mujer, no se alce sobre ti» (Eclesiastés, 9, 2).
«Ligera es toda maldad comparada con la maldad de la mujer; caiga sobre ella la suerte de los pecadores» (Eclesiastés, 25, 25-26).
Quemas de brujas, herejías…

En la educación…
También podemos hacer la misma distinción con la educación. Y en ese sentido, la doble función de la Escuela (formación intelectual y formación social) no pasa de ser un espejismo tras el cual encontramos una realidad bien distinta. La Escuela ha sido denunciada como mecanismo reproductor de la sociedad donde se inserta y de transmisora de las diferencias y las relaciones de poder, que se instauran como intocables, entre las personas. La Escuela es un lugar privilegiado para aprender a ser niña o ser niño.
De forma general podemos afirmar que la Escuela transmite sistemas de pensamiento y actitudes sexistas que marginan a la mujer y la consideran un elemento social de segunda categoría. Cuando niños y niñas ingresan en un centro educativo ya tienen interiorizadas pautas de comportamiento y expectativas vitales, que se dicen, son propias de su sexo.
Escuela = aparato ideológico à Reproducción de estereotipos sexistas
Violencia simbólica
También las palabras han naturalizado el orden social dominante y preservado los intereses de quienes impusieron ese orden. La capacidad de evocación seductora de una palabra no necesita el apoyo de una argumentación lógica sino su proyección en nuestro subconsciente colectivo.
Ejemplo:
Zorro = hombre taimado y astusto VS  Zorra = mujer pública, prostituta


En el caso de las imágenes:
El rasgo más representativo de la representación de la mujer en los medios es su invisibilidad.
Podemos destacar tres modelos de mujer o fantasmagorías impuestas por la iconografía femenina publicitaria: la fantasmagoría de la belleza, de la perversión y de la sumisión.

La presión consumista, incitada y alentada por los productores de mercancías se plasmó en un modelo informativo atomizado e individualizado a las pulsiones y el mundo onírico de cada yo para ver en la posesión de bienes y servicios no sólo un estatus de privilegio y distinción sino una materialista de autorrealización personal. Cualquier mujer, y a través de la intervención «mágica del producto», puede llegar a ser Bella, Deseada, Admirada… Así, el modelo normativo de la mujer publicitaria se centra con bastante frecuencia en los significados culturales del desnudo, reminiscencias o ecos de la representación de la segunda mujer.

6.1.3. El caso de la violencia contra la mujer: ecos mediáticos.
La representación de la mujer en los medios tiene un sesgo netamente estereotipado y se circunscriben, con una mayoría abrumadora, a ser ilustraciones visuales del vox populi, de víctimas o de personajes del mundo de la farándula y de la nobleza. Escasas son, por tanto, representaciones de mujeres con poder económico, empresarial o profesional (se podría argumentar con toda lógica que también es escaso su número). Y esto se refleja en el tema de la representación de la violencia contra las mujeres en los medios.

6.2. La Mujer Perfecta (odaliscas de un harén cibernético en una fantasía futurista)
Los lenguajes persuasivos de los medios de información de masas son capaces de «fabricar el consenso» en toda una población por muy heterogénea que ésta sea.
Por otro lado, el sistema económico capitalista se basa en una lógica fundamental: aquello que era producido debía ser consumido.
Y si unimos estas dos ideas, volvemos de nuevo al tema de la creación de las falsas necesidades.

Hoy no necesitamos la inestimable ayuda que un sistema de signos denominado «publicidad» aportaba para ser el motor de ignición del capitalismo financiero. Precisamente, el discurso publicitario descansaba su falsa argumentación en los sofismas icónicos. La imagen de los mensajes publicitarios contenía, de forma explícita o implícita una «promesa» para encandilar la vida gris de una sociedad gris que llegó a confundir el «ser» con el «tener».
El lenguaje de las imágenes publicitarias transportaban a los consumitas a un mundo tan onírico como perfecto, un mundo que sólo existía en el discurso autoritario de la Publicidad. Un mundo donde la mujer es representada como algo que hay que desear, como un producto perfecto, invocando más un pensamiento mágico y emocional antes que uno lógico.

El burka ideológico, aquél que convierte a la mujer en invisible:
Uno de los burkas ideológicos más impresionantes de los siglos XX y XXI fue sin duda, y como hemos apuntado antes, el discurso publicitario, liderado por estereotipos sexistas antrocéntricos.
La anulación simbólica que ejercían los mensajes publicitarios presentando como natural y cotidiano una representación de la mujer que anulaba, aislaba y desacreditaba la condición femenina. A través de imágenes altamente estereotipadas se ofrecía un tipo de mujer privada de otras funciones sociales que no fueran las relacionadas con el cuidado de su prole, la economía o cuestiones domésticas, el ansia por encuadrarse en los patrones de belleza de la época. Aquellas imágenes actuaban como auténticas fantasmagorías que «domesticaban» la conciencia popular: la publicidad subliminal.
La anulación simbólica en los lenguajes persuasivos de los medios y especialmente a través de las imágenes.
Y hoy podemos anunciar una buena nueva: la creación de La Mujer Perfecta. Poseemos enormes factorías capaces de crear modelos insuperables. Ahora están programadas para no pensar, sólo obedecer. Perfectas muñecas del placer, son tan increíblemente reales que no sabríamos distinguir la copia del original, en la textura de su piel, en sus cabellos, en sus ojos, en el olor de sus cuerpos…

 6.3. Epílogo de esperanza: mujer, la sal de la tierra, la luz del mundo.
Nuestras identidades han sido profundamente marcadas desde la primera socialización en la familia y como elemento definitorio de nuestra personalidad: ser hombre o ser mujer es lo primero que distingue a los seres humanos y lo que organiza y rige patrones de comportamientos, actitudes y expectativas.
Sin la existencia masculina, la Otra no existiría jamás, nos dice Simone de Beauvoir: la mujer es la alteridad por excelencia.

Tenemos motivos más que suficientes como para no sentirnos orgullosos de nuestra propia condición humana. Sin embargo, eso no nos debe impedir soñar con la utopía de otro mundo posible porque, en realidad, ser mujer… ser hombre… qué importa si se tiene una perla en las entrañas para poder ser la sal de la tierra y la luz del mundo.

viernes, 12 de mayo de 2017

Imagen y control social. Capítulo 3.

CAPÍTULO 3: La creación de falsas necesidades

3.1. La religión del consumismo y el catecismo publicitario.
La sociedad de consumo no se rige por las necesidades existentes ni por las demandas de los clientes sino por la misma oferta que el sistema crea.
Consumo ↔ Neocapitalismo
Tiempo de ocio = Tiempo de consumo
Los templos del consumo de la segunda mitad del siglo XX y del XXI son las grandes superficies donde se ponen en práctica sutiles estrategias de venta de los productos para hacerlos más apetecibles a los ojos consumistas cuando previamente las imágenes publicitarias han domesticado nuestra voluntad de compra de ciertos productos.
Es cierto que hay una serie de necesidades primarias y básicas que no tenemos más remedio que conseguir, pero la inmensa mayoría de los productos y servicios que consumimos lo hacemos con base en falsas necesidades, motivadas por los intereses de los mismos productores de mercancías de la sociedad de consumo.
Empresas à Productos à Falsas necesidades à Consumidores
El consumismo es una religión y la publicidad es su doctrina
En Publicidad, el Bien es el producto y su consumo te evita el Mal (falta de higiene, peligro para los niños y niñas, rechazo social…)
Sociedad del consumo: la lógica de este sistema obedece a un principio tan simple como inexorable: todo lo que es producido debe ser consumido.
Se puede crear una necesidad donde antes no existía para luego rentabilizar política o económicamente la situación a la que se llega. Y es precisamente la publicidad el discurso autoritario de signos que no sólo crea esa falsa necesidad sino que es la que impone los estilos de vida consumistas que acabamos de asumir como cotidianos y de pleno derecho de la ciudadanía à CAPITALISMO DE FICCIÓN. Hay tal exceso de producción que el consumo ya no puede regirse por las demandas de los clientes, sino por la misma oferta que se crea: primero se fabrica y luego se induce la (falsa) necesidad de consumir ese excedente. Así, la publicidad deja de ser una economía de demanda y pasa a ser una economía de la oferta. De este modo, ahora, el marketing se refiere a cómo hacer más fácil y placenteras las compras.
La “obsolescencia programada” = estrategia que la Publicidad utiliza para convencernos que los productos que usamos son viejos y caducos y que necesitamos reemplazarlos por otros similares pero nuevos.

3.2. Los códigos invisibles del discurso publicitario: lo subliminal a escena.
Imágenes publicitarias à Códigos persuasivos à Control social + Consumo
Mensajes subliminales
La publicidad subliminal se apoya en la llamada «persuasión invisible» que consiste en utilizar efectos que actúan sobre el inconsciente y puede influir en las conductas. De esta forma, se evitan las formas de defensa que el consumidor o consumidora pueden oponerse ante la publicidad.
La percepción subliminal en el anuncio de la ginebra Gilbey’s descrito por Bryan Key.

En estos terrenos pantanosos de la subliminalidad se mueve el NEUROMARKETING o la estrategia de escanear los cerebros para vender mercancías o la forma de estimular ciertas zonas cerebrales que asocien marca, logotipo y otros contenidos semánticos de las imágenes publicitarias para conseguir clientes y compradores fieles.

3.3. Los códigos casi invisibles: los estereotipos.
Los estereotipos refuerzan los prejuicios y convicciones que tenemos sobre los objetos, las clases sociales, instituciones e incluso sobre nosotros mismos. Cuando usamos un estereotipo y «etiquetamos» a un grupo, estamos haciendo que una imagen represente a todo el grupo.
Las imágenes estereotipadas se situarían entre la realidad y la percepción provocando una orientación selectiva y distorsionada de la propia realidad. A pesar del carácter aprendido de los estereotipos, una de sus funciones sociales más relevantes es servir a los intereses y necesidades de los grupos dominantes.
Estereotipo = mensaje de estructura autoritaria
El discurso publicitario es una fuente inagotable de estereotipos. Los mensajes publicitarios usan estereotipos icónicos para instalarnos en un universo onírico al que accederemos, por supuesto, tras la adquisición del producto anunciado. Los estereotipos orientan muchos de los comportamientos consumistas de las audiencias y la publicidad se basa en ellos para canalizar los deseos y las falsas necesidades de las personas.
En la publicidad actual se recurre a los estereotipos por un doble motivo:
1.       Primero por un imperativo netamente económico; el espacio en prensa para significar o el tiempo de televisión para emitir el anuncio es muy limitado y por tanto hay que recurrir a imágenes convencionales que sean descodificadas sin ningún tipo de dificultad por las audiencias.
2.       En segundo lugar, también la publicidad necesita los estereotipos como estrategia informativa porque las audiencias son emotivas antes que racionales: los signos se registran a nivel consciente pero los valores se quedan grabados a nivel inconsciente.
Estereotipos sexistas en el discurso publicitario

La condición de invisibilidad de los estereotipos se la proporciona, paradójicamente, su propia visibilidad. Su condición de cotidianos los afirma como pertenecientes a la «cultura de la normalidad».
El estereotipo publicitario filtra las infinitas variantes de un número también ilimitado de propuestas visuales de los anuncios que quedan así proscritas del repertorio visual, haciendo ortodoxas y canónicas otras representaciones estandarizadas. Una iconografía seductora que sostiene la creación de un mundo perfecto que sólo existe en la publicidad alimentando los mitos de la «sociedad del deseo» y que nos condiciona de una forma sutil y autoritaria.

Pero al igual que ocurre con la Publicidad, los estereotipos presentes en el cine, la prensa, la radio, la televisión, etc. (Como vimos en el capítulo 5 sobre la alteridad y la identificación del “Otro”). 

viernes, 21 de abril de 2017

Algunos vídeos sobre lo intolerable




Estos tres vídeos muestran hasta donde puede llegar la intolerancia humana. Representan la falta de solidaridad de la que hablaba Correa en el capítulo 2 de su libro Imagen y control social
Se trata de imágenes que sin duda impactan, quedan en nuestra retina y nos crean un sentimiento de repulsión en el mejor de los casos. Son presentan al "Otro" como un individuo en situación de sumisión, como un animal, como un objeto...  Los límites del mal en los hombres. 

Por otro lado, el bombardeo que recibimos a diario de imágenes de este tipo puede llegar a insensibilizarnos, a hacernos creer que esto es lo "normal", que no tiene solución. Y este es uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos en la actual sociedad. Y, por desgracia, posiblemente sea algo que vaya a peor, entre otras cosas a causa de los videojuegos y otros medios mediáticos. 

Reflexiones sobre prensa


Los permisos de armas son uno de los principales problemas de EEUU y sucesos como los que se narran en esta noticia ocurren con demasiada frecuencia en este país.
¿Están los estadounidenses insensibilizados ante este tipo de acontecimiento?
¿Esta situación está cada vez más “normalizada”? Quiero decir, ¿el shock inicial ante estas noticias tiene cada vez menos impacto en los sentimientos de las personas, por ser sucesos que ocurren repetidamente?
¿Ven los ciudadanos este tipo de hechos como algo que no tiene solución, que ocurre y ya está?

En mi opinión, la respuesta a todas estas cuestiones, lamentablemente es afirmativa (siempre de manera general, ya que en muchas ocasiones, son precisamente este tipo de hechos los que suscitan la rebelión de unos pocos y la polémica social a veces tan necesaria). 


Se trata de un programa de televisión chino donde el presentador Ding y su equipo han entrevistado a más de 200 condenados a muerte, en muchos casos en los minutos previos a recibir la inyección letal o un tiro en la nuca, los dos métodos habitualmente empleados en el país asiático para aplicar la pena capital.
Se centraba en casos violentos, nunca políticos o en los que la autoría del crimen estaba en cuestión. Se escogían siempre aquellos casos considerados más adecuados para promover el efecto disuasorio de la pena de muerte e instruir a la gente sobre las consecuencias de tomar el camino equivocado.
“La intención es evitar que otra gente repita sus errores”

¿Moral o morbosidad?
¿Justicia para todos?
¿Pena de muerte como fuerza de control?

Pero lo que a mi personalmente me resulta realmente sorprendente es que este programa fuese puesto en marcha con el objetivo de educar a la población, es decir, con fines educativos y pedagógicos. ¿Con qué fin? Muy sencillo: evitar que el resto de ciudadanos hagan lo mismo, para conseguir el control de las mentes del resto de individuos. 



Este vídeo, colgado en Youtube por un usuario anónimo, muestra a cuatro soldados de EEUU orinando sobre tres cadáveres afganos. Al menos cinco soldados del ejército norteamericano han sido sancionados. Gracias a estas imágenes los soldados no pudieron hacer otra cosa que aceptar las acusaciones y confesar sus actos.
He aquí un claro ejemplo del poder de las imágenes y la capacidad de difusión de los contenidos en la red, así como sus consecuencias.

Por otro lado (al margen de esta noticia en concreto), no debemos olvidar que también existe la manipulación informativa. Tal y como el propio Correa afirma, las imágenes tienen un poder visual difícilmente cuestionable pero, al mismo tiempo, es necesario tener cuidado y no dar por obvio lo que vemos a simple vista, dicho en otras palabras, no debemos dar por hecho una única verdad mediática y obviar el resto. 


La nueva película de Kathryn Bigelow, ‘La noche más oscura’, sobre la captura de Bin Laden, reabre el debate sobre los métodos de la CIA para obtener información, sobre la legitimidad de la tortura.
Obama y las organizaciones de derechos humanos simplemente han calificado esas técnicas como torturas y manifestado que suponen la traición de principios básicos establecidos en la Constitución de su país: “América no tortura”.
La noche más oscura nos muestra cómo la tortura hace hablar: el dolor y el pánico que se ejerce sobre un prisionero en los primeros minutos de filme concluye con la caza y captura del líder de Al Qaeda al final de la película.


Ante el dolor de los demás

A modo de introducción me gustaría empezar proponiendo este vídeo sobre “10 fotografías que hicieron historia” para reflexionar sobre ellas:


En su libro, Susan Sontag trata de acercarse al fenómeno de las imágenes violentas intentando establecer una relación directa con las imágenes de la violencia como guerras, genocidios y barbaries y sus representaciones audiovisuales. Susan Sontang  reclama la necesidad de denunciar desde la fotografía el abuso tantas veces como éste se produzca. De este modo, la autora  trata de acercar al lector al sufrimiento de los otros. Algo necesario para el ser humano, ya que de esta forma es capaz de identificarse con el otro y, por tanto, comprender ciertos aspectos de la vida que de lo contrario pasarían desapercibidos.
A lo largo del libro se hace una reflexión sobre las imágenes más denigrantes que han podido captar los reporteros gráficos en las diferentes guerras y sucesos que han asolado a la humanidad. Así, tanto el contenido de estas fotografías y su uso ideológico como la reacción del espectador y de los propios fotógrafos son partes fundamentales de análisis.

Esta lectura nos da que pensar…
¿Qué efectos tiene la continua exhibición de miserias en el espectador?
Cabe destacar que en este punto podemos encontrar dos puntos de vista. Cuando las víctimas somos “nosotros”, es decir, personas relativamente cercanas con las que podemos llegar a identificarnos, estas imágenes de atrocidades no son tan explícitas como aquellas en las que la víctima es una persona que nos “pilla lejos”, cuyas imágenes son presentadas con el más mínimo detalle.

¿La sobre-estimulación de la sensibilidad a través de las imágenes conduce a una naturalización de aquello que es mostrado y sus causas, un sentimiento de que lo que se ve es, después de todo, irremediable?
Los medios de comunicación, los videojuegos y las películas nos han bombardeado tanto con imágenes sangrientas y morbosas que cada vez es más difícil hacer sentir algo a alguien con ellas, estamos cada vez más insensibilizados. El shock ante estas imágenes cada vez tiene menos potencia de impacto.
También ocurre que, al estar tan bombardeados por este tipos de material audiovisual, nos es ya algo “normal”, algo cotidiano, de tal forma que lo vemos como algo que no tiene solución, ocurre y ya está.

¿De qué manera la proliferación de imágenes de todas partes del mundo genera en nosotros la presunción de que “sabemos” lo que pasa? 
La respuesta la podemos resumir en la siguiente frase: “si no lo veo, no existe”. (Esto tiene también mucha relación con lo que comentábamos en la entrada anterior de las "verdades" mediáticas).

Otro punto al que Sontag dedica atención especial es a la fascinación que la atrocidad ajena es capaz de generar, ese impulso morboso que pulsa con más o menos fuerza en todo espectador. La divulgación de fotografías de muertos, heridos, enfermos y hambrientos responde a una lógica doble: por un lado, a la denuncia de estas situaciones; por otro, a la satisfacción del morbo. En este punto podemos plantearnos dos cuestiones: ¿En qué medida es el morbo del público el que favorece la transformación del dolor ajeno en espectáculo? ¿Hasta dónde la fotografía documental y periodística de la atrocidad cumple una función concientizadora y, más allá de ella, se convierte apenas en una exacerbación de la morbosidad? Respecto a esto, Susan Sontag critica a quienes convierten el horror de la guerra en un espectáculo y que nos advierte del peligro de que la propia imagen se vuelva un producto meramente banal. 

Sontag realiza en Ante el dolor de los demás una reflexión continua sobre lo que las imágenes son capaces de suscitar en las personas. Insiste en que una fotografía puede causar en la gente un acto de rebeldía, de concienciación. Pero también puede provocar todo lo contrario; esto es, indiferencia, morbo: únicamente simple curiosidad. El amor a la maldad, dice, es tan natural en los seres humanos como la simpatía.

Bibliografía:

Sontag, S. (2003): Ante el dolor de los demás. Madrid, Santillana Ediciones Generales, S.L